Volver al Indice

crónicas del siglo pasado

vanguardias

vanguardia02.jpg (18419 bytes)
VANGUARDIAS ARTÍSTICAS
Y CULTURA POPULAR
Nestor Garcia Canclini
(1973)

(continuación)

El público de arte

En 1961 el Instituto di Tella solicitó al Departamento de Sociología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires una investigación sobre la composición y las conductas culturales del público asistente a una exposición de pintura efectuada, con el auspicio de dicho Instituto, en el Museo Nacional de Bellas Artes. El resultado de esta investigación reveló que la mayoría de los casi quince mil visitantes de la muestra procedían de sectores socioeconómicos altos y medios, tenían educación universitaria; en los casos en que no presentaban estas características, se trataba de una minoría muy seleccionada y poco representativa de su clase o nivel educacional. La exploración de sus comportamientos culturales no referidos al arte (elección de libros, diarios, audiciones preferidas en radio y TV, concurrencia al cine, etc.) evidenció que existía en la mayor parte una gran coherencia de sus pautas culturales. Unido esto al hecho de que la mayoría estaba compuesta por asistentes habituales a exposiciones semejantes, se hacía claro que el público de arte constituía un sector muy pequeño dentro de una ciudad como Buenos Aires, con conductas diferenciadas dei resto de la población y en cuyo interior circulaban en forma cerrada mensajes culturales - como el de esta exposición - de estructura aparentemente abierta a todo público. Conclusiones casi idénticas hemos encontrado en investigaciones europeas sobre el público de museos, por ejemplo las de Pierde Bourdieu y Alain Darbel en Francia, y las de Jean Gauss en Suiza. Un estudio publicado en el diario La Opinión,(17-11-72) sobre las pautas del desenvolvimiento teatral en la ciudad de Buenos Aires revela que el público de los teatros en los cuales los criterios artísticos prevalecen sobre los comerciales se componen mayoritariamente de estudiantes, profesionales y empleados; asimismo, observa que no tuvieron éxito los intentos de modificar la extracción de clase de los espectadores mediante el abaratamiento de las entradas y la inclusión de actores muy populares en los elencos.

Tucumán arde

Las relaciones de los artistas con el poder político y con la cultura popular nunca han sido satisfactorias en las sociedades de clases. En la Edad Media los artistas estaban integrados en la creatividad colectiva, en el trabajo y la diversión de las ciudades, pero dentro de un régimen de explotación feudal y bajo el sometimiento de las clases dominantes y del poder religioso. El sistema capitalista le confirió al campo cultural, y por lo tanto a los artistas, una autonomía que es también un aislamiento, una impotencia o una complicidad con otro modo de explotación. "¿Cómo haremos, pregunta la declaración de un Comité de Artistas organizador de Tucumán arde, para no seguir siendo servidores de la burguesía? Por un contacto permanente con los activistas más notorios y combativos, poniendo nuestra fuerza combativa al servicio de las organizaciones del pueblo para la lucha: Nosotros, los artistas, debemos contribuir a crear un verdadero conducto de información paralela que se oponga al andamiaje de intoxicación del sistema. Para ello, descubriremos y hallaremos los medios más eficaces: el cine clandestino, los afiches, los folletos y las hojas volantes, los discos y cintas magnetofónicas, las canciones y consignas, el teatro de agitación, las nuevas formas de acción y de propaganda. Esas serán las obras que el régimen no podrá reprimir porque se fundirán con el pueblo. Esas serán las obras bellas y útiles"... "queremos reubicar las palabras, las acciones dramáticas, las imágenes en donde puedan cumplir un rol revolucionario, en donde puedan ser útiles, en donde se transformen en armas para la lucha".

Grupo Octubre

Los objetivos más comunes de las obras realizadas por el Grupo Octubre, dirigido por Norman Briski, son la lucha contra la propiedad privada, la represión y la burocracia. En Mar del Plata actuaron en un barrio cuya necesidad más imperiosa era que los colectivos entraran a la villa, pese a la falta de pavimento; según el relato de Briski, primero demostraron "que el enemigo inmediato era la Comisión de Fomento, integrada por burócratas peronistas"; "el enemigo externo inmediato era el colectivero que, llamándose compañero, dependía de su Cooperativa de Trabajo, más ligada a los intereses del sistema que a los del pueblo. El diálogo principal del sketch estaba jugado por dos vecinos, uno que planteaba una salida anárquica, por ejemplo, matar al colectivero. El otro sostenía que nada se ganaba con cortar una rama si no se derribaba el tronco. Preguntamos al público cuál era la solución y todos respondieron: tomar el colectivo. Todo el barrio se dirigió marchando veinte cuadras hasta la ruta y ocupamos un colectivo que, con la gente arriba y el resto a pie, comenzó a recorrer el barrio".

vanguardia27.jpg (10901 bytes)
Norman Briski y el grupo de teatro "Octubre" actuando en una villa miseria de Buenos Aires

José Da Silva
y el Angel de la guarda

Una de las obras hechas con más frecuencia por los Centros Populares de Cultura de Brasil, fue José Da Silva y el ángel de la guarda, cuyo tema – la acción del imperialismo en la vida cotidiana – era el más tratado.
"La escena mostraba un día cualquiera en la vida de un obrero brasileño, forzado a pagar regalías a las empresas americanas, desde el momento en que se despierta y prende la luz (Light and Power), al lavarse los dientes (Colgate Palmolive) y las manos (Lever S.A.), cuando toma su café (American Cofees Company), cuando va a su trabajo, ya sea en el ómnibus de la Mercedez Benz o caminando (suela de zapatos Goodyear), si come su feijoada en lata Swift, Armour o Anglo; luego, si va al cine a ver un wenstern (Hollywood produce más de la mitad de los filmas que se exhiben en Brasil), y aun dentro del cine, cuando simplemente respira (aire acondicionado Westinghouse), o al subir un ascensor Otis o Atlas, hasta que, desesperado por tanta royalty, intenta matarse; ya en la hora de su muerte, aparece, como siempre, el Angel de la Guarda de los intereses imperialistas: un ángel con acento inglés que le cobra al pobre José los royalty de la Smith and Wesson, conocidos fabricantes de armas. Esta escena, a pesar de su obviedad, y tal vez por eso mismo, revelaba fehacientemente al público de campesinos y obreros la omnipresencia del imperialismo, que dejaba de ser así una palabra hueca. Los actores iban agregando en cada ciudad o provincia los detalles típicos y las características más convenientes a la finalidad de la pieza. La escena, que originalmente duraba cinco minutos, llegó a ser representada como obra completa de una hora, atendiendo las exigencias y ofrecimientos del público popular mismo.

vanguardia23.jpg (11527 bytes)
Aspecto parcial de "Tucumán arde" expuesto en
la CGT de los Argentinos

 

 

fin
El artículo publicado corresponde a una edición de 1973
del Centro Editor de América Latina S.A.

 

Google
Web www.magicasruinas.com.ar