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crónicas del siglo pasado

REVISTERO

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DERROTA DEFINITIVA EN EL KU-KLUX-KLAN
(Caras y Caretas 1952)

 

 

Hace pocos días, un juez de Carolina del Norte condenó a cuatro años de prisión, por "atentado contra la seguridad pública" a un almacenero de 40 años, llamado Thomas Hamilton. Era la pena máxima que fija el código penal para esa clase de delitos.
Esta sentencia consagraba una victoria decisiva del Federal Bureau of Investigation sobre una sociedad secreta del sur de los Estados Unidos y conocida en los anales internacionales del crimen organizado bajo el nombre de Ku-Klux-Klan.

 

 

 Figura éste en el Departamento de Justicia catalogado como "organización subversiva", si no con igual título, con la misma clasificación que las organizaciones comunistas. Hamilton., ex almacenero de Carolina del Sur, era el gran "wizard" (el gran brujo) de los "klaverns" (secciones de ambas Carolinas, la del Norte y la del Sur: El año pasado se había jactado de establecer "klaverns" en cada uno de los cuarenta y ocho Estados de la Unión. Hoy está en la penitenciaría. Desde su creación, en 1929, el F.B.I. llevó una lucha sin cuartel contra el Ku-Klux-Klan, acumulando antecedentes, pruebas e indicios sobre las actividades de esta sociedad secreta, en la que lo ingenuo se rnezcla a lo sádico y el uso de los espantajos al asesinato premeditado.
Trabados los."G men°' en su acción por la ley que les prohibe detener a nadie, salvo en caso de flagrante delito o de crímenes Ilamados federales, debieron asistir impotentes al terror que reduce a silencio a los testigos y a la indiferencia, cuando no a la complacencia, de las autoridades policiales locales. Y así el Ku-Klux-Klan llegó a ser en el Sur una potencia oculta cuyas ramificaciones se extendían hasta en el seno del despacho de los gobernadores.
En Washington, los "G men" de Edgar Hoover, jefe del F.B.I., se declaran convencidos de que ese poderío ha sido abatido para siempre. No se atribuyen la victoria: ésta, según ellos, pertenece a los jefes de policía y a los jueces de los Estados del Sur que tuvieron simplemente eI valor de aplicar la ley.
Tratábase de detener primero y de condenar luego a los "klansmen" cuya culpabilidad demostrase eI F.B.I., con lo cual desaparecería su impunidad por el miedo que inspiraba. El terror fue el motor del Ku-Klux-Klan desde su creación, al término de la guerra de Secesión, que dió la libertad a los esclavos. Ciertos terratenientes esclavistas fanáticos, que deseaban mantener "en su sitio" a los negros, decidieron fundar una sociedad secreta destinada a inspirar a los recién liberados un terror saludable. Y como conocían la ingenuidad, incultura y superstición de los negros, inventaron aquellas cabalgatas nocturnas, aquellas vestimentas de fantasmas, de cruces de llamas y demás espantajas. Pequeño grupo al comienzo, los jinetes fantasmas ahorcaban a Ios negros acusados de haberse tomado libertades demasiado grandes con blancos o blancas. Para "delitos" menores, el castigo consistía en flagelarlos hasta la sangre.
Más adelante el Ku-Klux-Klan la emprendió contra los blancos que demostraban su indulgencia hacia los negros recién liberados. La sociedad fue luego racista y política. A comienzos de siglo, conservando sus formas exteriores de siempre -iniciación a la luz de las antorchas, capuchas, sudarios, etc., el Ku·Klux-Klan dejó conocer sus objetivos: luchar por la "supremacía de la raza blanca", luchar contra todos los elementos extraños a la infraestructura anglosajona y protestante del Sur de Estados Unidos, en particular católicos y judíos.
Los años al pasar dieron mayor fuerza y mayor impunidad a la sociedad secreta, que seguía conservando sus mismos ritos, sólo que ahora había reemplazado al caballo por el automóvil, pero la prosperidad de los Estados del Sur que siguió a la primera guerra mundial no fue una ventaja para el Ku-Klux·Klan. Se tuvo que alejar cada vez más de las grandes ciudades y confinarse en las zonas agrícolas. Capeó la sociedad secreta la gran crisis económica de 1929, pero sus manifestaciones violentas, sobre todo sus crímenes, se ramificaban, aunque sin dejar de constituir una poderosa organización política. En ciertos distritos rurales del Sur, por ejemplo; hasta hace dos o tres años no podía elegirse un magistrado local si no contaba con el apoyo del "klavern'° de la región.
En 1949, como por una suerte de eclosión, el Estado de Georgia se convirtió, sin embargo, en el teatro de actividades espectaculares del Ku· Klux·Klan. Gran "Wizard" era entonces un doctor de la ciudad de Atlanta, llamado Samuel Green. Hubo procesiones en automóvil de enmascarados de blanco, grandes iniciaciones a la luz de teas y algunas nutridas reuniones. El Ku-Klux· Klan extendíase poco después en Alabarna, en los alrededores de la ciudad de Birmingham. Esta vez, empero, los enmascarados se entregaron a "expediciones punitivas", a flagelaciones de "culpables", a incendios y a saqueos,

 

Mas ya la época de la impunidad había pasado. Hubo mítines de protesta y los diarios locales --hecho sin precedentes- publicaron violentos editoriales contra los "bandidos enmascarados".
De ahí resultó la promulgación por el Parlamento de Alabarna de una legislación que reprimía de manera draconiana todo lo que de lejos pudiera tornarse como actividad del Klan. El ejemplo fue seguido por otros estados sureños, sobre todo en el de Florida, en donde el pasado invierno se registraron atentados con bombas, contra establecimientos religiosos, israelitas y católicos. A raíz de esa legislación, el Klan entró en una clandestinidad inactiva en Georgia, Alabama, Florida y Carolina del Sur.
En enero de 1952, sin embargo, el Ku-Klux-Klan volvió a la superficie en Carolina del Norte, en donde nunca había echado raíces muy profundas. Hubo en Columbus una ola de flagelaciones y otras violencias; pero el Klan parecía haber cambiado ahora de finalidad: erigíase en asociación de moralidad; la rnayoría de sus víctimas fueron blancos o blancas acusados de "inmoralidad", corno embriaguez, pereza o "relaciones culpables".
Cuando se estableció que Ios `°klansmen" habían raptado a una mujer blanca y la trasladaron de la Carolina del Norte a la del Sur para castigarla, intervinieron los "G men'". Se detuvieron a más de cien miembros de la sociedad, y el jefe de la banda, Thomas Hamilton., cayó en la redada. Reconoció haber intervenido, el 18 de enero de este año, en la flagelación de una negra sospechada de haber °'seducido" a un blanco.
Todos los inculpados fueron severamente castigados, reprimiéndose así las actividades del Ku-Klux-Klan en el último teatro de operaciones en que podía esperar impunidad.
En todo el Sur de la Unión, en donde hasta no hace mucho era todopoderoso, el Ku-Klux-Klan choca ahora contra la ley. Sin duda, nunca más volverá a levantar cabeza· pero en los armarios secretos del F.B.I., en Washington, su expediente sigue estando abierto.

 

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El Gran Dragón del Ku-Klux-Klan de Giorgia es Mr. Samuel Green., a quien vemos aquí en momentos de darle el espaldarazo a un nuevo afiliado a la "democrática" institución en el país de la libertad

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Esta es una de las armas del Ku-Klux-Klan yanqui. Y, según se ve, no tratan de ocultarla. El caballero que la lucen la fotografía participaba de una manifestación contra los negros yanquis.
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El juramento de la cruz es otra de las ceremonias que los kuklusklánicos realizan muy en serio


(nota escrita por Georges Wolff)