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crónicas del siglo pasado

REVISTERO

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La selva que cubre pantanos y montañas oculta la más sangrienta pugna entre el comunismo y el mundo occidental: solo la muerte cuenta sus victorias

(Revista Panorama 1965)

 

 

Aquel domingo la osadía del Vietcong tuvo ribetes de locura. Los escurridizos guerrilleros, menudos, morenos, lanzaron su ataque contra la base norteamericana de Pleiku, en Vietnam del Sur. Entre el resplandor de las llamas y el tronar de la artillería, el grito agudo de los atacantes que, apenas encendidas las mechas de sus explosivos, retornaban a la selva, era la expresión más cabal del salvajismo desenfrenado y fanático que anima sus acciones suicidas.

 

 

La respuesta norteamericana no se hizo esperar. El índice del propio Lyndon B. Johnson señaló la ruta de la represalia: hacia el Norte volarían los 150 jets para dejar caer el estruendo de sus bombas. Mientras tanto, un hombre diminuto, pero que encarnaba la tal vez única esperanza de los Estados Unidos en Vietnam del Sur, creía ver cumplidos sus sueños. Nguyen Khanh, repetía mentalmente las palabras que pronunciara cuando, poco más de un año antes, barría con el efímero poder del general Duong Van Minh: "Se derramó demasiada sangre durante la guerra contra el colonialismo francés. No debemos traicionar a nuestros muertos, que perecieron para que pudiésemos ser libres. Hay que ir hacia el Norte".
La voz oficial de China comunista lanzó su amenaza: "Los imperialistas norteamericanos deben comprender. El día que extienda su guerra de agresión será el día en que acelerarán su camino hacia la tumba". El Primer Ministro soviético visitaba a Ho Chi Minh, su colega de Vietnam del Norte. Tronó desde Hanoi su mensaje de solidaridad roja: "Pedimos insistentemente el retiro de todas las tropas y equipos norteamericanos de Vietnam del Sur, y que se ponga fin a la provocación armada contra la República Democrática de Vietnam".
Era el aparente cerrarse de un círculo. China por un lado, Rusia por el otro, parecían olvidar sus desacuerdos para parapetarse, vigilantes y protectoras, detrás de Hanoi. En realidad, era una advertencia al mundo libre, que podría llamarse a engaño por la tensión chino-soviética y la continuación, en manos de Kosygin y Brezhnev, de la coexistencia pacífica con Occidente y la línea "dura" contra China, que fueron iniciadas por Nikita Kruschev.

LA HISTORIA EXPLICA EL PRESENTE

De India, China y Europa partieron las tres grandes corrientes que dejaron huellas profundas en la civilización indochina. La influencia china fue la mayor, impuesta por la conquista militar y política de esa región de amplias llanuras, anchas mesetas, pequeños valles y caudalosos ríos. La India, gracias al comercio, ejerció el influjo benigno de su cultura y religiones. Alrededor del año 200 antes de Cristo descendieron de China los "viet", que desplazaron hacia las montañas a los habitantes malayos.
En el 111 antes de Cristo, los chinos conquistaron el territorio vietnamita, que permaneció mil años bajo su dominio. La aristocracia local se nutrió de la cultura del vencedor: literatura, ideario político, conceptos religiosos. Sin embargo, el yugo fomentó la rebelión, desde el primer día: El temor tradicional vietnamita por la sujeción a sus poderosos vecinos (real y tangible en el propio aliado de China Roja, Vietnam del Norte) puede a la postre resultar la barrera más poderosa contra el avance chino en el sudeste asiático.
Lograda la independencia, los vietnamitas se expandieron hacia el Sur. A partir del siglo XXI, el país se convirtió en presa codiciada de las potencias colonialistas. Hasta el siglo XIX, Inglaterra, Francia, Portugal y Holanda bregaron por el dominio comercial y religioso del territorio. Como toda estructura social que pretende perpetuarse en el poder, los mandarines se opusieron a los cambios que traería consigo la invasión europea. Sobre todo, nació el fuerte sentimiento contra el catolicismo, al cual la animadversión popular concedió el mote de "las pinzas del cangrejo francés".
Con el pretexto de proteger a los misioneros, Francia se lanzó a su defensa, en momentos en que la posesión de una colonia en el Lejano Oriente era altamente deseable. Como en otras muchas colonias, perdidas después para la metrópoli, los franceses en Indochina explotaron a la mayoría de la población, a la par que difundían su cultura, inclusive los ideales de la Revolución Francesa, en una pequeña e inteligente minoría. Los estudiantes vietnamitas devoraron las páginas de Rousseau y Montesquieu y asimilaron la lección brindada por la caída de la dinastía manchú en China y la Revolución Rusa. Los cien mil vietnamitas incorporados obligatoriamente a las tropas francesas durante la Primera Guerra Mundial aprendieron que los hombres blancos no son invulnerables.

EL FIN DE UNA ERA

La segunda conflagración mundial terminó con el colonialismo en el sudeste asiático. Ho Chi Minh "el Iluminado"), tortuosos y aventurero, proclamó la efímera República Democrática del Vietnam. Sus compatriotas habían esperado la independencia, pero los aliados devolvieron, de manos de los japoneses, las colonias a los franceses. Con la ayuda británica, Francia volvió a tomar a Vietnam del Sur, a pesar de la enconada resistencia popular. 

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el sentimiento anticatólico, resabio de la colonia francesa, desencadena cada día actos de violencia y crueldad
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un ómnibus, en manos de manifestantes budistas, recorre el centro de Saigón, protestando contra el gobierno

Se firmó un acuerdo con Ho Chi Minh, que permitía que el dirigente comunista retuviera la conducción de la República Democrática de Vietnam. Extremistas de ambos bandos contribuyeron a que el acuerdo fuese letra muerta y en diciembre de 1946 estalló la brutal y despiadada guerra de Indochina. Duró ocho años. Costó a los franceses nueve mil millones de dólares y dos mil millones a los Estados Unidos. Concluyó cuando el Viet Minh, la organización inspirada por Ho Chi Minh, apoyada por la artillería comunista china, venció completamente a la flor y nata del ejército francés en Dien Bien Phu, en mayo de 1954. Una conferencia de catorce naciones, reunidas en Ginebra, dio la independencia y dividió en dos al Vietnam.

UNA PIEZA DE UN TRAGICO DAMERO

En Ginebra se selló el destino, que se creyó definitivo, del Sudeste asiático. Pero Indochina ha sido teatro de batallas y choques entre civilizaciones durante más de dos mil años. Para los dirigentes derechistas de Laos, los ataques realizados por el Pathet Lao, apoyado por las fuerzas infiltradas desde Vietnam del Norte, no son tanto una amenaza comunista como la continuación de los esfuerzos en que los vietnamitas están empeñados desde hace siglos para conquistar el territorio laosiano.
En la península indochina, con más de dos millones de kilómetros cuadrados (las dos terceras partes de la superficie de la Argentina, 85 millones de hombres ven oscilar su suerte en el fiel de la balanza, entre Occidente y el comunismo. Hacia el oeste y noroeste, limitando con la India, Birmania rumia su propio temor: la extensión del conflicto indochino podría serle ruinosa. Los otros cinco países se debaten en la angustia real: Tailandia, en el centro de la península; Vietnam, dividido políticamente en dos; y, entre Vietnam y Tailandia, Laos y Camboya.

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la presencia de china comunista en el Sudeste asiático es una perpetua amenaza para las pequeñas naciones nacidas de los ex imperios coloniales

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los estudiantes de Saigón son los primeros en acusar el impacto de los acontecimientos y salen a la calle en manifestaciones

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los soldados survietnamitas sorprendieron un campamento del Vietcong: solo hallaron "soldados" que acompañan a las guerrillas