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crónicas del siglo pasado

REVISTERO

TUPAMAROS

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Revista Siete Días Ilustrados
julio 1969

 

 

 

 

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El ejército colabora con la policía en la captura y represión de los activos militantes del MLN

¡ABAJO EL CONFORT!

Para un tupamaro, el confort no es buen consejero. "Es más decoroso y menos miserable arriesgarse a vivir fuera de la ley, compartiendo una pobreza que no es sólo nuestra, que dentro de una legalidad enferma de injusticias", declaman. Cuando la gente pregunta adonde van a parar los fondos de las "expropiaciones", los tupamaros son rotundos al contestar que se invierten "en financiar materiales y bases para una lucha de fondo, para cambiar el régimen". En otras épocas no pensaban igual. Por ejemplo, en la Nochebuena de 1963: un comando asaltó un camión de la cadena Manzanares S. A. y repartió su carga -una cena navideña por familia- entre los 'moradores de un cantegril (villa miseria) en los suburbios de Montevideo. Los bosques de Sherwood, dominios de Robin Hood, parecían reverdecer.
De cuando en cuando aparecen excepciones inquietantes. Recientemente fue detenido Heráclito Rodríguez Recalde (José), cuando se dirigía a su rumboso chalet ubicado en la selecta zona residencial de Carrasco. La casa tenía dos pisos y estaba instalada con gran lujo. Pero cabe reconocer que son casos raros, en comparación con el resto de las bases descubiertas. Instaladas por lo general en zonas suburbanas, cuentan con una construcción central, cabaña o rancho. En los alrededores se montan talleres adecuados a la especialidad de cada célula. Tal es el caso dé las bases descubiertas en Sauce, El Pinar, Pando y Pajas Blancas, donde funcionaban talleres mecánicos para la transformación de autos robados y laboratorios para elaboración de explosivos.
Se encontró un hospital de campaña (en Pando), indispensable para una organización clandestina que prohibe la internación de sus militantes en hospitales cuando resultan heridos en acción. Si están fichados, la interdicción es más fuerte: no pueden asistirse en centros públicos ni siquiera por enfermedad. No en vano el MLN cuenta con estudiantes de medicina, como Fernando Bassini Campiglia, quien tiene en su expediente judicial un cargo más que sus compañeros: "ejercicio ilegal de la medicina", por practicar dos intervenciones que, según un médico forense, merecen difundirse -por lo bien realizadas- en las revistas médicas. En modestas construcciones donde un camastro es el único mueble suntuario, conviven los miembros de las bases suburbanas. A medida que se adentran en la ciudad, las condiciones de vida mejoran; se mantiene, en cambio, una firme disciplina que retacea el dinero para cigarrillos y convierte en abstemios a los tupamaros ("Nunca se pudo probar que el dinero o efectos se utilizaran en provecho propio", reconoce el comisario Otero).
La austeridad se impone por dos razones: porque el dinero se emplea en comprar armas, montar bases y otros menesteres; porque el confort ablanda a los soldados y los desvía de objetivos heroicos. Hay mujeres dentro del MLN, inclusive en el grupo de acción directa. Una cartilla incautada registra lo siguiente: "En 18 tiros de pie: Cristina, 12 blancos; Victoria, 13; Mariana, 12. En 9 tiros de rodillas: Cristina, 9 blancos; Mariana y Victoria, 2 cada una. En 18 tiros tendidas: Victoria, 9 blancos; Cristina, 7; Mariana, 6".
La organización prefiere militantes solteros. Sin embargo, hay matrimonios dentro del MLN. En tal caso se les recomienda que no tengan hijos. Recientemente, dos militantes detenidos -Gabino Falero Montes de Oca (Alejandro) y Corita Devina- se casaron en la capilla de la prisión de Punta Carreta. Terminada la ceremonia nupcial, él volvió a su celda, en ese penal, y ella marchó hacia la Cárcel de Mujeres. El MLN había dado su conformidad para el casamiento.

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Comisario Alejandro Otero, detenido por hacer declaraciones

EL BUEN TUPAMARO

El "buen tupamaro" debe respetar estas normas dictadas por la Cartilla del MLN: "1) Disponga las cosas en su casa como si hoy mismo esperara un allanamiento. No guarde nombres ni direcciones sino en clave; de lo contrario será objetivamente un entregador. 2) Si aún no está fichado por las fuerzas represivas, se abstendrá de realizar cualquier militancia pública que permita ese fichaje. Debe tener siempre arreglados los asuntos familiares, de modo que una ausencia repentina no cree un problema insoluble. 3) Hable por teléfono pensando que el aparato puede estar intervenido. Acuerde frases en clave. Adopte un nombre de guerra conocido únicamente por sus allegados. 4) Recuerde que sus peores enemigos serán la jactancia, la falta de discreción y disciplina, el exceso de charla. No pregunte, no cuente, no permita que le cuenten. 5) Para repeler una agresión o impedir su detención deberá cuidar que sus medios de defensa sean iguales o superiores a los de su contrario; será preferible no defenderse a intentar una defensa a medias. 6) Tendrá presente que un impacto será suficiente para detener a un enemigo que huye, pero nunca podrá confiar en que sólo un impacto detenga a un oponente cargando contra uno: dispárele dos veces por lo tanto".

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Radio Sarandí, en lugar del gol de Estudiantes, una proclama revolucionaria

COMO PRESOS, EJEMPLARES

"Ya quisiera yo que todos los reclusos se comportaran igual", se admiraba un funcionario de la prisión de Punta Carreta donde 20 tupamaros esperan la sentencia definitiva. Todos los casos se ventilan en El mismo expediente; el proceso es uno solo y la decisión final será buena o mala para todos. Se adelanta que algunos afrontarán penas de hasta 15 anos de prisión. Los detenidos no están desesperados ni parecen tener prisa por liberarse. El Movimiento les ha marcado un programa de acción en la cárcel que ellos cumplen prolijamente. Los universitarios dictan clases de su especialidad y los expertos en manualidades ofician de maestros artesanos en las escasas oportunidades en que traban contacto con los delincuentes comunes alojados en ese presidio. El ingeniero Manera LIuveras, considerado hasta su detención (marzo de 1969) como cerebro del MLN y que resultó ser un simple reclutador, está terminando -ante la expectativa de la población carcelaria- .un proyecto para aprovechar mejor el espacio de las celdas: al parecer, es inventor de un novedoso y funcional sistema de cuchetas.
Tras los altos muros de Punta Carreta, no muy lejos de sus compañeros uruguayos, un argentino está solo y espera el resultado de dos procesos simultáneos. Se llama José Luis Nell Tacci y tiene 27 años. La policía lo detuvo en julio de 1967, en Montevideo, y su futuro se juega en la causa única del Caso Tupamaros (está acusado de integrar el MLN). Simultáneamente sobre Nell Tacci pesa un proceso de extradición solicitado por la justicia argentina para juzgarlo por el trágico asalto al Policlínico Bancario de Buenos Aires (julio de 1963) de donde miembros del Movimiento Nacionalista Revolucionario Tacuara se llevaron 12 millones de pesos, dejando tras de sí dos muertos y varios heridos. Apresados, Nell y sus compañeros se fugaron de un juzgado de Buenos Aires.
Luego de su detención en la residencia de Leonel Martínez Platero (hoy recluido), en mayo de 1968, se pidió su extradición desde la Argentina. Hasta la fecha, la justicia uruguaya no accedió al pedido porque Nell Tacci tiene cuentas pendientes en el Uruguay. Según la policía, el detenido trabajó en equipo con los tupamaros junto a otro ex tacuara, el legendario José 'José' Baxter, un argentino de 28 años nacido en Yugoslavia, quien sería el responsable del brusco giro del grupo Tacuara hacia la Izquierda y su posterior disolución como organización armada. Nell y Baxter "intervinieron en varios asaltos a bancos de Montevideo" -según la policía uruguaya- y preparaban un nuevo golpe cuando en diciembre de 1966, a raíz de dos tiroteos, la policía investigó el MLN por vez primera. El hecho provocó la huida de Baxter, pero Nell Tacci se quedó en Uruguay. Para la policía de Montevideo la presencia de ambos probaría el parentesco entre el MLN y los izquierdistas del antiguo Tacuara.
En enero de este ano, la Policía Federal argentina anunció la presunción de un enlace entre ambos grupos y pidió fotos de las esposas metálicas usadas por los autores del asalto al Casino de San Rafael, en la creencia de que se trataba de las mismas manillas utilizadas por quienes asaltaron la sucursal Escobar del Banco de la Nación. De todas formas, las presuntas conexiones a través del Plata constituyen uno de los puntos más confusos de la investigación policial. Prueba de ello es la presencia en la lista de "tupamaros prófugos" de un militante peronista que en 1967 fue detenido en el Aeropuerto de Carrasco cuando intentaba entrar en el Uruguay con una metralleta PAM y numerosos proyectiles.

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Héctor Giecco Nieves, entregador del asalto al casino San Rafael. Su intervención ahorró a los reaseguradores ingleses el pago de los 55 millones de pesos robados

LOS QUE DISFRAZARON AL CHE

Otro conspicuo visitante que tomó contacto con los tupamaros fue Ernesto Guevara. Hugo Gambini, en su biografía El Che (Editorial Paidós, Buenos Aires, 1968) señala que "en Uruguay volvieron a cambiarle la fisonomía. Esta vez se convirtió en Adolfo Mena". Con ese nombre, haciéndose pasar como uruguayo contratado por la OEA para estudiar in situ las condiciones de vida de los campesinos bolivianos, Guevara ingresó en el Altiplano en septiembre de 1966. Semanas antes estuvo en Montevideo, donde adquirió su nueva identidad. Para los investigadores el problema está más claro: el MLN acogió en su seno al guerrillero y lo convirtió en un hombre calvo con gruesos lentes, ese que aparece en el pasaporte uruguayo a nombre de Adolfo Mena González. Las copias de este pasaporte fueron enviadas por el gobierno de La Paz a los agentes uruguayos. El fallo de los expertos -conocido poco después que la revista Life aseguró que la foto de Mena era la de Guevara desfigurado- fue contundente: los pasaportes fueron falsificados por especialistas del Movimiento.

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Un volante que denuncia irregularidades en la financiera Monty

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El cuarto y la cama que usó el presidente de UTE en su cautiverio

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Julio Marenales Sáenz (Timoteo) en octubre de 1968. Es profesor de Bellas Artes y se lo considera una pieza importante en la organización

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Ingeniero Jorge Manera Lluveras (Lucas). Hasta su detención, en marzo de 1969, se lo consideraba ideólogo del Movimiento. Sólo era un hábil reclutador

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Financiera Monty. Los guerrilleros se llevaron ocho millones y libros de contabilidad. El resto cenizas

Para sustentar tal afirmación se compararon las técnicas y los materiales utilizados en el pasaporte del Che con los encontrados por la policía en los allanamientos a bases tupamaras en octubre de 1968. Ciertos informantes aseguran que el Che vivió en un chalet de Carrasco. Allí habría mantenido contactos con los hombres que están en la cúspide de la pirámide del MLN y esbozado sus planes de futuro, en los cuales Uruguay jugaba, si no un rol preponderante, al menos el de apoyo a la acción guerrillera que Guevara conduciría desde el centro mismo del continente.
Desde ese momento, las vinculaciones del Movimiento en el exterior se orientaron hacia Cuba, "el comando estratégico continental" de la guerrilla latinoamericana. Los Tupamaros estaban incorporados a una lucha que debía generalizarse: "Guevara ha planteado -dice un documento del MLN- que luego de !a revolución cubana ningún otro país de Latinoamérica podrá liberarse; la lucha, pues, deberá ser continental y prolongada". Los Tupamaros se embarcaron en la misma empresa junto a movimientos similares, tal vez con más profundidad de lo que se supone si algún crédito merecen las versiones de que hubo un uruguayo en la guerrilla boliviana. Al respecto es sugestivo el hallazgo de un fusil del ejército boliviano en un departamento de la calle Bonpland, en Montevideo (noviembre de 1968), cuando se buscaba a los asaltantes del Casino de Carrasco. La presencia de esta arma probarla la participación de tupamaros en la guerrilla boliviana o quizá la presencia en Uruguay de hombres que combatieron junto al Che y se desperdigaron por América tras el último combate en Quebrada del Yuro.

TUPAMAROS vs. DEBRAY

A seis años del primer golpe tupamaro, cuando hay tres muertos en el camino y dos decenas de detenidos, resulta oportuno preguntar qué puede hacer el MLN en el futuro. En última instancia esto supone estudiar perspectivas de una guerrilla urbana que golpea de tanto en tanto, sin orden ni concierto, en el seno de un pequeño país que afronta una seria crisis estructural. Los Tupamaros encaran la lucha armada como "un hecho técnico". Técnico debe ser cualquier análisis sobre el problema. Nadie mejor que Regis Debray ha especulado en torno a la guerrilla urbana. Veamos hasta qué punto se aplican sus observaciones al MLN: 1) La guerrilla urbana debe limitarse al hostigamiento, al sabotaje, donde gastará fuerzas desproporcionadas a sus objetivos, sin posibilidad de constituir un ejército guerrillero capaz de asestar el golpe decisivo. Los Tupamaros están desde 1965 en la Fase II de todo movimiento guerrillero: expansión progresiva. Su pasaje a la Fase III ("decisión sobre el enemigo o su destrucción") parece más que remoto. 2) Los pequeños grupos en que debe desarticularse una guerrilla urbana no formarán nunca un núcleo permanente y coordinado: primarán las acciones anárquicas e independientes. La tesis de Debray tiene vigencia: la descoordinación es una constante del MLN. Una estructura que en su periferia admite la espontaneidad cómo forma de acceso, un movimiento que no toma toda la lucha sobre sus hombros sino que "señala el camino insurreccional" a otros grupos, es campo fértil para el desorden. Así lo demuestra la existencia de golpes superpuestos (Financiera Monty y Casino de San Rafael), comandos paralelos con denominación similar (22 de diciembre y Carlos Flores conmemoran el mismo episodio), militantes detenidos que acusan formación y procederes diversos. 3) El aislamiento de los hombres, el empleo de seudónimos dentro del movimiento, la imposibilidad de estrechar relaciones de amistad, la soledad necesaria, la fugacidad de los contactos, el mutismo y el enclaustramiento, "contribuyen a formar un tipo de conducta y espíritu abstractos que pueden llevar al voluntarismo o al subjetivismo".
La cartilla antes reproducida es buena muestra de que esto ocurre en el MLN. Las peores consecuencias también las enumera Debray: "Neurosis de guerra", neurosis maníaco-depresiva, deseos de provocar al enemigo para liberarse de la angustia latente. La apreciación se confirma con los Tupamaros: según la policía, algunos "parecían aliviados" tras su captura.

"YO SERIA TUPAMARO"

"Si yo fuera joven serla tupamaro", confesó Eduardo Víctor Haedo -ex presidente del Consejo de Gobierno durante el anterior sistema colegiado- en un .programa de televisión... y se quedó muy campante. Por decir menos que eso, un fiscal pretendió procesar tiempo atrás al Padre Zaffaroni, un cura obrero que declaró no temerle a la violencia. Muchos hablan del MLN en Uruguay, aunque pocos suscriben sus palabras con nombre y apellido. Esto es lo que dice un líder universitario: "Les falta algo: un programa de gobierno, algo concreto que permita entrever qué hará el MLN si se encuentra un día con el poder en las manos". Un experto en ciencias políticas complementa el pensamiento: "Ningún grupo, por más revolucionario que sea, puede basarse en el puro negativismo. La masa no se dinamiza solo porque se le hable de destruir el régimen: quiere saber cuál es el substituto".
Los Tupamaros se dan por aludidos: "En una palabra, eliminación de toda propiedad que pueda servir para especulación. E igualdad absoluta entre gobernantes y gobernados en sacrificios y remuneraciones. Este es nuestro programa. Ahora falta ponerle el ismo. Nosotros, que conformamos un movimiento amplio que engloba desde marxistas hasta católicos, preferimos no hacerlo".
¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién le pone un ismo al Movimiento? Es difícil saberlo. El castrismo también es un ismo pero, como se sabe, es más un motor para la acción revolucionaria que para la acción política. "¿Será cuestión de esperar que el gobierno cometa tantos errores que su caída sea irremisible y el triunfo de los revolucionarios se produzca naturalmente?", se preguntaba el líder universitario consultado.
Pereira Reverbel los llamó "paranoicos". El presidente Pacheco Areco los calificó de "delincuentes". En una encuesta realizada por un semanario de Montevideo, una anciana los comparó con "Jesucristo y sus apóstoles". Hay quien dice que se están enriqueciendo; otros indican que son los únicos que hacen algo por el país; otros "que se están poniendo muy políticos". En una cosa todos los uruguayos están de acuerdo: borrarlos de la escena del país demandará muchos esfuerzos. Tal como está asentada la organización, sólo un golpe en el núcleo del MLN podrá terminar con los Tupamaros. Estos ni siquiera reconocen tal posteridad y anuncian su seguridad de que, "aunque caigan dirigentes, cuadros medios o militantes de base, el Movimiento seguirá adelante".
Mientras los gremios se enfrentaban al gobierno y el Parlamento no salía de la encrucijada en que lo colocó el presidente decretando Medidas de Seguridad (instituto similar al estado de sitio), los Tupamaros ofrecieron, hace poco más de un mes, un golpe de frivolidad revolucionaria: desarmaron a la guardia apostada en las puertas de la casa de dos ministros, tomaron las gorras y placas de los agentes y se fueron tranquilos a sus casas, dejando en el lugar docenas de panfletos con su estrella de cinco puntas y una enorme T en el centro.

ANTONIO MERCADER
JORGE DE VERA