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crónicas del siglo pasado

REVISTERO
DE ACÁ

LA BATALLA DE BUENOS AIRES


EL FIN DE LOS COLORADOS
Revista Vea y Lea
1962

 

ADMITIDO que los dramáticos acontecimientos político-militares de la penúltima semana de septiembre —100 horas vividas por el país en pie de guerra— constituyeron el "pico" de la serie de crisis registradas hasta entonces, faltaba dar un nombre a la compleja y a veces confusa serie de acciones que dieron el triunfo a las fuerzas "azules" sobre las "coloradas". Los periodistas uruguayos, tal vez porque veían las cosas desde más lejos y con mejor perspectiva de conjunto, consiguieron sintetizar, bautizar los encuentros, denominándolos "la Batalla de Buenos Aires". Y dicho sea de paso en homenaje a los informadores que desde Montevideo seguían minuto a minuto el desarrollo de la desgracia argentina, la información proporcionada por la prensa, la radio y la televisión uruguayas constituyó una sobresaliente prueba de aptitud al servicio de la expectante ansiedad pública de los dos países.









 

 

Obtenida en la madrugada del domingo 23 la completa definición en la lucha "bicolor" del Ejército, los hechos siguientes y la evidencia de una agravación —no siempre admitida francamente— de las tirantes relaciones entre la Aeronáutica y la Armada provocan inquietud, aumentada por la demora en cubrir la vacante dejada por la renuncia del brigadier Jorge Rojas Silveyra en la conducción del arma aérea, una serie de visitas presidenciales a distintas unidades del Ejército, la Armada y la Aeronáutica parecen responder al propósito de restablecer la armonía. El conflicto ha robustecido las demandas de la Aeronáutica contra las actividades aéreas de la Armada. Mientras tanto, y hasta el momento de trazarse estas líneas, la Aeronáutica, según manifestaciones reiteradas, seguía "en operaciones", es decir, en pie de guerra, aunque sin ejercitar acciones. Todo esto lleva a formular una pregunta clave: ¿Terminó la Batalla de Buenos Aires o se está en los prolegómenos de nuevas fases? En pocos días más habrá respuesta para el interrogante. 

UNA INESPERADA consecuencia de la batalla de Buenos Aires fue el sorprendente decreto del Poder Ejecutivo disponiendo la disolución de la Comisión Nacional de Investigaciones, creada a fines de junio y puesta en manos de hombres de reconocida solvencia moral para examinar —según se expresaba en el decreto que dio origen a ese organismo— "supuestas irregularidades cometidas en órganos de la administración pública nacional, tanto en dichos órganos y dependencias como en los organismos autárquicos y empresas del Estado". El decreto de disolución lo refrendó el ministro interino del Interior, ingeniero Alvaro C. Alsogaray y provocó una tormenta de protestas. Dispone que todas las actuaciones de la Comisión de Investigaciones sean continuadas por la Secretaría de Informaciones del Estado.
Constituida en julio último, la Comisión dio fin a varias investigaciones resonantes: la compra de material ferroviario, la jubilación de ex legisladores nacionales, el trigo candeal, la construcción de viviendas... Algunas de estas pesquisas revelaron sospechosos y turbios manejos. En el caso del trigo candeal, la compra de granos por una empresa privada y la casi inmediata devaluación del peso argentino operada a principios de 1959 deparó a los compradores una ganancia extra de ¡más de 1.210 millones de pesos!, y la Comisión Investigadora señaló como responsables de tal resultado al ex presidente Frondizi, a los ex ministros Donato del Carril, Antonio López, Alfredo R. Vítolo, Orfila, Lumi, Horne...; ex funcionarios como Schmukler y Grancelli Cha, al actual Secretario de Hacienda Rafael Ayala y al interventor de Impositiva, Rapoport.
El doctor Jorge M. Mayer, miembro de la Comisión, declaró que el decreto de disolución "... significa una reacción defensiva de un ministro (Alsogaray) a quien esta Comisión ha señalado como uno de los principales responsables de la compra de los coches Marubeni y sobre el cual pesan otras acusaciones que están actualmente a estudio". (En la compra de los coches ferroviarios Marubeni el Estado sufrió un perjuicio de cerca de 800 millones de pesos). La democracia cristiana, al enjuiciar la política económica de Alsogaray, declaró que Alsogaray "ha ensayado sus fórmulas bajo el peronismo, bajo la revolución del 55, bajo el gobierno frondizista y bajo el actual..." Con tanta o mayor severidad juzgan al ministro otras agrupaciones políticas.
Parece innecesario anticipar que el episodio de la disolución de la Comisión traerá consecuencias que no pueden preverse. En tanto que esas reacciones no ocurran o por lo menos no se produzcan las aclaraciones pertinentes hay motivos para suponer que al margen de las tendencias encontradas durante las duras jornadas de la Batalla de Buenos Aires, se seguirá echando abundante leña a la creciente hoguera del escepticismo general.

REGRESO O EXILIO
OTRA consecuencia inesperada de la crisis de septiembre ha sido el brusco retorno al primer plano de la actualidad urgente del "problema Frondizi", el presidente depuesto y confinado en la isla Martín García, porción del territorio nacional de hecho dependencia de la Marina de Guerra. El ex presidente, por cuya vuelta al sillón de Rivadavia siguen pugnando algunos de sus más destacados correligionarios de la UCRI —consciente, sin embargo, de la inutilidad de sus esfuerzos— es un huésped molesto que sigue privado de su libertad no obstante que la mayoría de quienes hace medio año dispusieron su alojamiento obligado en la isla están hoy, a su vez, presos. Así, pues un secretario del Poder Ejecutivo, el doctor Jorge N. Zaefferer Toro, cumplió por encargo presidencial una misión "informativa" ante el doctor Frondizi que tuvo todas las apariencias de una "negociación" acerca del futuro inmediato del mandatario caído y renuente a la renuncia. El gobierno, por boca del propio doctor Zaefferer Toro, se apresuró a desautorizar las versión de "negociación", alegando el emisario que se trataba de hacer ante el doctor Frondizi un "relato circunstancias de los hechos". Pero ni la declaración del secretario de Comercio ni las respuestas dadas por el ingeniero Alsogaray en su carácter de ministro accidental del Interior, atenuaron el impulso de la ola de versiones, todas más o menos coincidentes en el sentido de que existe una "negociación bilateral". El precio de la libertad sería la reapertura del Congreso. Las versiones fueron, desde luego, robustecidas por la demora en la designación del nuevo ministro del Interior, a quien tocará afrontar la decisión final en los espinosos problemas y otros no menos agudos, tales como la fecha de las elecciones, cambios de interventores federales, estatuto de los partidos políticos.

Fotos:
-1) Los "colorados" inician su retirada de Plaza Constitución, teatro de uno de sus reveses en la Batalla de Buenos Aires. Casi simultáneamente, asaltantes y depredadores aprovechan la confusión originada por los hechos militares del momento para iniciar un rápido saqueo de los comercios del lugar.

-2) Instantes antes de darse la orden de evacuación al vecindario del barrio de San Telmo, tropas "azules" que desde Paseo Colón avanzaban hacia Plaza Constitución esperan órdenes en la calle Humberto 1º. Durante la espera, los soldados conversan con vecinos y más que inquietud, se observo curiosidad. La evacuación, fue sólo parcial.

-3) El fin de los "colorados". Esta escena de rendición a la intimaciones del comando "azul", en uno de los parques de la ciudad de Buenos Aires, se repitió con pocas variantes en muchos puntos de la ciudad.

-4) El general Onganía y el brigadier Cayo Alsina durante la conferencia de prensa ofrecida al obtenerse la definición de la lucha. La actuación de la Fuerza Aérea al apoyar al ejército "azul" bajo el comando del general Onganía apresuró el fin de la resistencia del bando conocido como "colorado".

-5) Cae el último reducto "colorado" en Buenos Aires. En Parque Chacabuco, un teniente coronel de las fuerzas adictas a los generales Lorio y Labayrú, después de rendir sus tropas, con el desaliento pintado en el rostro, marcha hacia el lugar donde se efectuará la detención.

-6) En las instalaciones de la Aeronáutica de Morón, la guardia se mantuvo después de terminadas las acciones bélicas.

-7) Dos jóvenes saqueadores sorprendidos en actos de pillaje en Plaza Constitución son llevados a la policía. Hubo más de 40 detenciones, pero la mayor parte de los saqueadores pudo escapar. Algunos son menores de edad. En 1930, los jefes de la revolución encabezada por el general Uriburu ordenaron el fusilamiento sin juicio de los saqueadores. Pero esta vez, la pena máxima no pasará de 6 años de prisión.

-8) Presidente de la Comisión de Investigaciones, el doctor Bernardo Velar de Irigoyen expresó: "Los funcionarios públicos no pueden tomar el puesto público como plaza de asalto para la corrupción y para los negociados"

-9) Saqueadores en Buenos Aires.

-10) Tranquilizado el ambiente, el primer magistrado inició una serie de visitas a las unidades de las fuerzas armadas, en un aparente esfuerzo por obtener la plena reconciliación. Aquí, el doctor Guido, aparece entre el ministro interino de Defensa y el secretario de Marina, almirante Kolungia, en la visita a la Escuela de Mecánica de la Armada. La Armada, que se mantuvo al margen de los acontecimientos de la Batalla de Buenos Aires, declaró enfáticamente que "no está en rebeldía". Pero es inocultable que hay una tensa situación entre la Armada y la Aeronáutica.

- 11) Arturo Frondizi

 

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