ARTES Y ESPECTÁCULOS
¿El segundo Pasternak?

Alexander Soljenitzin, reconocido como uno de los grandes novelistas rusos contemporáneos, parece hoy en camino de suscitar un escándalo semejante al de Boris Pasternak. Desde que, en 1962, saltó a la fama con 'Un día en la vida de Iván Denissovitch', esa denuncia de los campos de concentración soviéticos es un personaje clave en la lucha de sus compatriotas por una mayor libertad.
Un año atrás, Soljenitzin desataba una tormenta al reclamar el fin de la censura, a través de una vigorosa carta al VI Congreso de Escritores de la URSS. El mes pasado, sus colegas conservadores tomaron el desquite; un extenso artículo de Gaceta Literaria se ensañó con sus obras, acusándolo de "hacer el juego a los reaccionarios de Occidente" en desmérito de su país. El análisis figura entre las máximas diatribas que se hayan lanzado en Rusia contra un intelectual.
Es, precisamente, en la difusión exterior de sus textos donde habrá de estallar un nuevo conflicto. A principios de 1968, dos firmas norteamericanas (Praeger, Dutton) resolvían anular la publicación de 'El pabellón de los cancerosos': temieron dañar a Soljenitzin; sin tantos escrúpulos, Dial Press y Farrar se ocuparán de editarlo. Ahora, Harper & Row anuncia otra novela del autor: El primer círculo; aparecerá en octubre, según un aviso de una página en el New York Times, que la califica de "obra maestra".
Praeger y Dutton salieron al cruce con un comunicado; "Nadie, individuo o empresa, está autorizado para actuar en nombre de Soljenitzin. Nos hemos abstenido de divulgar también 'El primer círculo', pues existía una posibilidad en un millón de causarle perjuicios". Cass Canfield (h), de Harper, si bien admite las molestias del proceso, se escuda en que "Soljenitzin nunca objetó la edición de Círculo fuera de Rusia". Y añade: "Quizá su publicación en Occidente tenga sensacionales repercusiones dentro y fuera de la Unión Soviética, pero a nosotros sólo nos mueve una razón: la novela es de altísima calidad".
Tanto Círculo como Pabellón han sido el botín de una encendida batalla entre los editores del Este, todos los cuales aseveran estar en posesión de los auténticos manuscritos. El sistema clandestino que canaliza estos materiales es un increíble, bizantino laberinto repleto de agentes de la CIA norteamericana y su equivalente soviético, la KGB; organizaciones de emigrados y correos literarios. El propio Soljenitzin denunció que los originales de Círculo fueron confiscados por la Policía en su departamento de Ryazan, aunque la Justicia lo niega.
¿Cómo, entonces, una copia de Círculo llegó hasta Harper & Row y Alex Flegon, un editor rumano a que vive en Londres? Es que Flegon dirige una completa red de emisarios, la mayoría de ellos estudiantes a los que regala pasajes de ida y vuelta a Moscú o Leningrado, así como las señas de quienes entregarán los manuscritos. Cada uno de esos viajes, calcula Flegon, cuesta 1.200 dólares, que él recupera velozmente al publicar o vender los textos. En estos momentos trata de obtener las Memorias del mariscal Zukov, así como una osada autobiografía del pintor Ilya Glazunov.
Gleb Rar, ruso emigrado que pertenece a un grupo antisoviético de Frankfurt, Alemania Federal, señala como responsable del contrabando de Círculo al misterioso Víctor Louis, quien el año pasado sacó de la URSS las 'Veinte cartas a un amigo', de Svetlana Alliluyeva (hay edición en español: Rusia, mi padre y yo; Planeta, 1967). Louis, explica Rar, "es lo mismo que KGB"; su tesis va más lejos: la Policía Secreta desearía comprometer a Soljenitzin y brindar un pretexto para que la Justicia lo querelle. Al parecer, la KGB habría utilizado una versión adulterada de Círculo, capaz de desacreditar a Soljenitzin y convertirlo en un "traidor". El escritor —sigue Rar—, enterado de las andanzas de Louis, quien actúa como corresponsal en Moscú del hondón Evening News, solicitó una investigación sobre sus actividades.
En Moscú, Louis culpa a Soljenitzin de representar un doble papel: protesta por las ediciones de sus libros en el exterior, para proteger su seguridad en la URSS. Sea como fuere, la publicación de Círculo y Pabellón en los Estados Unidos puede ser fatal para Soljenitzin (cuya salud declina). Como dice Víctor Erlich, jefe del Departamento de Lenguas Eslavas en Yale: "Los editores occidentales juegan con la cabeza de Soljenitzin".
6 de agosto de 1968
Primera Plana

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