Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

 


Revista Primera Plana - Judy Garland

Revista Primera Plana
Tapa Judy Garland

CARTA AL LECTOR
"Esta guerra es sucia, frustrante! y sangrienta. Desde 1961, los norteamericanos están directamente envueltos en ella. Desde 1945 a 1954, los franceses pelearon allí. Desde 1940 a 1945 les tocó a los japoneses. Durante 23 años, los vietnamitas han presenciado baños de sangre que exterminaron a hermanos, madres, hijos. Luchan bien: se acostumbraron a luchar bien. De un modo u otro, esta continua pelea afecta a miembros de cuatro o quizá cinco generaciones. Guerra y muerte se han convertido en una parte normal de la vida, como comer, dormir o amar. Algunos se benefician; la mayoría sufre y perece. Y hasta para el más optimista, el fin todavía está lejos."
Con estos párrafos, un periodista norteamericano resumió la semana pasada su extenso artículo sobre uno de los mayores conflictos contemporáneos: el que se desarrolla en Asia Sudoccidental y que pareció concluir en 1955 cuando la conferencia de Ginebra dividió la Península Indochina —hasta entonces colonia francesa— en tres estados: Vietnam, Laos y Camboya. Sin embargo, el conflicto no ha cesado de encresparse.
El periodista norteamericano es Robert K, McCabe, corresponsal de New»week en aquella zona asiática. McCabe dejó sus oficinas de Hong Kong y pasó dos meses en la ex pe-nínsula indochina para coleccionar los detalles del informe que iba a publicar su revista en Nueva York y cuyos derechos exclusivos en la Argentina adquirió PRIMERA PLANA, Pero McCabe debió hacer algo más que una mera búsqueda periodística: debió vivir a fondo su artículo, entre el sol y la lluvia, los insectos y la metralla.
Una idea certera de la labor de McCabe la da él mismo en el lacónico diario que escribió en una de sus andanzas: fueron 13 horas de tensión, las que demandó una operación militar de la que participó el corresponsal de Newsweek. Se trataba de limpiar una área cercana a Saigón — capital de Vietnam del Sur— infectada por los guerrilleros del Viet Cong. La expedición comenzó a las 5 de la mañana: "Rápida afeitada. Un error. Siempre hay que afeitarse de noche. El sol convierte los cortes en ampollas".
A las 6, después de desayunar, McCabe estaba montado en un jeep, con dos oficiales norteamericanos, los tenientes Harvey Friedel y Howard Floyd, rumbo a un campo de aterrizaje. A las 7.40, en un helicóptero, preparó su fusil, A las 8.5 fue lanzado, junto con las tropas vietnamesas que iban en avión, en un pantano. A las 8,8 les comunicaron que habían gido arrojados equivocadamente. "Pantalones y botas empapados."
A las 8.45, luego de embarrarse y soportar el asedio de los mosquitos, se acercaron al primer objetivo; a las 8.50 supieron que se hallaban a tres kilómetros de ese punto, y a las 8.55 se cambiaron las botas. A las 9.30: "Empiezo a dudar si estuve acertado en venir. Ningún contacto con los VC (Viet Cong)". Cinco horas después anota que permanecieron esperando, en una loma, la llegada de otro batallón para entrar en actividad.
La acción se inicia: lucha en tierra, una docena de incursiones aéreas con bombas napalm de 500 libras y un ataque insistente de artillería. "Sin novedad sobre daños entre las tropas del VC." Después, sobreviene una tormenta, se captura la zona del pantano. "Me caigo tres veces en el estiércol. ¿A quién le importa? Llueve y hay relámpagos. Cigarrillos mojados, último consuelo desaparecido. Caigo en el barro."
A las 16.30: "El batallón CO anuncia ;jue hemos barrido el objetivo final. No me impresiona. Sin contactos. Continúa lloviendo. Comenzamos a caminar a lo largo del canal, 7 kilómetros". A las 17.30, unos molineros le ofrecen té caliente: "Fantástico. Tenemos que cruzar el río. ¿Cómo? Nadando, ¿de qué otra forma?". 17.40: "Aparecen botes. Me meto en uno; un soldado vietnamita transporta una ametralladora calibre 30 y mira mi mochila y se ríe '¿Por qué un tipo tan grande —dice— lleva tan pequeño equipaje'*. Resisto a la tentación de tirarlo al río".
A las 17.45, McCabe alcanza la orilla opuesia; a las 18, llegan camiones y jeeps. Lo. llevan hasta My Tho. "Ducha caliente. Comida fría. Consigo el parte de la operación: un soldado de Vietnam del Sur muerto, cuatro heridos; las guerrillas comunistas abandonaron tres muertos, un rifle, una granada. Me voy al bar."
Cuando McCabe regresó a Hong Kong a transmitir su crónica, cerraba una de sus más peligrosas misiones como periodista y una información minuciosa: lo publicamos en las páginas 18 a 21.
Hasta el próximo martes
EL DIRECTOR
DIRECCIÓN JACOBO TIMERMAN
23 DE JULIO DE 19S3
Nº 37

 

 

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