Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado
![]() |
||
|
Fernando Lamas Dirige su primer película en Madrid La célebre y melancólica sentencia del poeta francés Lamartine: “Partir es morir un poco”, tiene, en la mayoría de quienes emprenden un viaje, mucho de verdad y de vigencia. Tal vez esto ocurra en los primeros momentos, como la reflexión lo señala: al partir. Pero después. .. En el caso de muchos actores nuestros que han emprendido un día el camino del exterior, la partida se ha transformado un poco en una especie de “nacimiento”, de búsqueda y reencuentro con la verdadera personalidad y la propia ruta. Ejemplo de eso han sido Carlos Thompson, Miguel Amador, Fernando Lamas y muchos otros que con mayor o menor fuerza han logrado, o están logrando, una sólida posición en otras latitudes. ¿Cuál es el misterio, entonces? ¿La ceguera de los productores los condenaba a no surgir, o esa misma ceguera los impulsaba hacia otras tierras para triunfar? Posiblemente, las dos cosas a la vez. El hombre apretado por el medio, dueño de condiciones, ansioso de manifestarse por las suyas en el terreno artístico, no soportaba la quietud, el implacable pasar de los años, y se decidía, trasponiendo las puertas del ancho mundo, con más deseos de triunfar que de reivindicarse ante sí mismo. Luego, la lucha. La dura lucha. La amarga lucha. Adaptarse a las modalidades de otros lugares, o imponer las propias, no es tarea fácil. Aprender nuevas cosas. Crear amigos. Formar nueva casa. Realizar planes. En definitiva, llegar. Los casos Thompson, Lamas y Amador son bien conocidos por nuestro público. Ellos emprendieron la conquista de otras tierras y de ellos es el halago del triunfo. Han arriesgado, sí, y la fortuna ha reconocido en ellos a sus dignos aliados. ¿Suerte? Pueden haberla tenido. ¿Por qué no? Pero la buscaron llevando como un estandarte la fe en sí mismos, sus calidades y el afán de realizarse. En sus fojas artísticas está certificada la lógica de sus aspiraciones. Hoy los tomamos como ejemplo de una juventud pujante, los vemos en el dominio universal, hallándolos en cualquier lugar del mundo. PLATEA tropezó con ellos varias veces. Ahora por ejemplo, ha encontrado en Madrid a Fernando Lamas que luego de triunfar en Hollywood y en Broadway, intenta sus primeras armas como director en España. La película se llamará "La fuente mágica”. —¿Piensa volver a Buenos Aires?—le preguntamos. —Sí. Pero por el momento debo descartar esa posibilidad que tanto quiero. —¿Compromisos? —Una segunda película que debo hacer en Mallorca —¿Qué hace en este momento? —Estoy esperando a mi amigo, el actor argentino Quesada. Lo conocí en Estados Unidos, donde le hice las veces de guía. Ahora él me acompaña en mi recorrida por los lugares más pintorescos de Madrid. —¿Es cierto que entre usted y Esther Williams las relaciones han llegado a un punto crítico? —De ninguna manera. Unicamente que se considere punto crítico cuando el afecto y la comprensión llegan a un estado de sublimidad. —¿Es decir que todo marcha bien? —Nos respetamos y nos queremos. Ambos hemos llegado a esta altura de la vida en que no podemos engañarnos y donde palpamos con justeza la felicidad de nuestro encuentro. —¿Qué está haciendo Esther ahora? —Está cocinando. A mí me gusta la “paella” y ella la aprendió a hacer en esta hermosa tierra. ¡Ahí viene Milo! Milo Quesada, seguro de sí mismo, sonriente y repartiendo a diestro y siniestro el caudal simpático de su fuerte juventud, se ha acercado a nosotros, jugando con las llaves de su auto Alfa Romeo —¿Listo? —le dice a Fernando. Nos presentamos. Al saber que somos de PLATEA y argentinos, su mirada brilla. —Sabemos que usted está filmando constantemente —le decimos— ¿Cuáles son ahora sus proyectos? —Marchar a Francia para participar en una coproducción francoespañola. —¿Y después? —Una vez terminada mi actuación en el cine francés, pienso tomarme un descanso que considero me he ganado. —¿Volverá a Buenos Aires? —Bueno.. Eso forma parte de mis planes de descanso. Aunque en Buenos Aires creo que se interrumpirán, pues tengo en mi poder una oferta muy tentadora para actuar en mi patria en cine y en televisión. No quiero adelantar nada por ahora, pues aún no he resuelto mis compromisos aquí. En fin, veremos. —Sabemos que usted está enamorado actualmente de una bella actriz española. —Sí. De Diana Loriz. —¿Qué hace ella en este momento, ya que no está con usted? —Está cocinando. Fernando Lamas ríe — Esther está haciendo lo mismo. Pensaran que los argentinos sólo vivimos para comer. Milo agrega rápidamente: —Parece que las estrellas también han comprendido que para que un futuro marido dé el “sí” deben aprender a cocinar. .. —Es muy importante —exclama socarronamente Fernando—. Muchos divorcios son causados por las comidas en lata o por frecuentar los restaurantes.. . Además que cuando el mando pasea la mujer debe atender el hogar.. Bueno esto es una broma. A mí me gustan las salidas juntos. Eso de que cada uno ande por su lado no me apasiona. Y entre chistes y sonrisas nos encaminamos hacia la calle remando y Milo ya han montado en el Alfa Romeo que previas despedidas, parte raudo por las calles de Madrid La mañana, clara y soleada, rodea afectuosa el andar de estos dos muchachos argentinos, que gozan de la bella ciudad hispana en uno de los tantos paréntesis de la larga lucha emprendida Revista Platea 21.07.1961 |
||
|
|