Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

jorge borges
Borges, oral
Editorial Emece/Universidad de Belgrano. 120 páginas, 1979.

La palabra hablada es, desde hace años, uno de los valiosos aportes que Borges ha dado a la literatura argentina. Los temas de esas conferencias (que prefiere llamar clases porque considera que es fundamental la comunicación de sentimientos entre quien habla y quienes escuchan) fueron escogidos entre aquellos con los cuales se había consustanciado el autor. El mismo Borges explica los motivos que lo llevaron a la elección de los temas: “El primero, el libro, ese instrumento sin el cual no puedo imaginar mi vida, y que no es menos íntimo para mí que las manos o que los ojos. El segundo, la inmortalidad, esa amenaza o esperanza que han soñado tantas generaciones y que postula buena parte de la poesía. El tercero, Swenderborg, el visionario que escribió que los muertos eligen el cielo o el infierno por libre decisión de su voluntad. El cuarto, el cuento policial, ese juguete riguroso que nos ha legado Edgar Allan Poe. El quinto, el tiempo, que sigue siendo para mí el problema esencial de la metafísica".
La pasión que vuelca Borges en sus palabras no mengua (por el contrario, acentúa) la belleza formal de su expresión. La densa oscuridad en la que vive privado de la vista se ilumina con el ingenio de una mente lúcida servida por su sensibilidad exquisita de poeta mayor. El enorme caudal de sus conocimientos atesorados con generosa memoria se ofrece al oyente (al lector, en este caso) con la disposición abierta de quien estuvo largos años en la cátedra.
Conocida por todos la ecléctica armazón de su pensamiento filosófico, es a menudo rechazada la conclusión de su planteo. Pero en el campo de lo estrictamente literario Borges alcanza la suprema calidad del maestro. Por eso preferimos El libro y El cuento policial, donde pueden descubrirse muchos rasgos de su amor a las letras. Allí queda patente que la gozosa lectura y la creación poética han sido, junto con una erudición amplísima, la base de su obra gigantesca.
La actitud de Borges frente a la acuciante realidad del tiempo lo muestra serenamente inquieto: "La verdad es que morimos cada día y que nacemos cada día. Estamos continuamente naciendo y muriendo. Por eso el problema del tiempo nos toca más que los otros problemas metafísicos. .. El del tiempo es nuestro problema’.
En Borges oral se ha respetado la frescura de la charla. Incluso no fueron suprimidos algunos giros familiares y ciertas reiteraciones, con la esperanza de que la voz de Borges llegue intacta hasta quienes no oyeron su sonido. Elegante, despojada de la solemnidad propia del orador de oficio, la palabra del autor de Ficciones señala el derrotero de una búsqueda.
En La inmortalidad, en la que se refiere a los anhelos, apetencias, esperanzas y temores del hombre y a su deseo de vivir más allá que la vida del cuerpo, explica al término desde sus dos significados: es inmortal el que logra dejar su impronta aunque no nos quede el recuerdo de su nombre. "¿Qué importa si yo al repetir poemas del siglo IX estoy sintiendo algo que alguien sintió en ese siglo?’'. Pero también lo acucia el significado literal de la palabra: puede no haber nacido para la inmortalidad quien tan profundamente anhela lo eterno.
En este pequeño volumen de poco más de 100 páginas, Borges se retrata a sí mismo. Los temas que toca se relacionan con su intimidad y han ocupado durante muchas décadas su pensamiento. Se trata, pues, de un libro que no pueden ignorar los estudiosos de su obra.
María Graciela Palma
Somos
23.05.1980

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