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- ¿Cuáles son los alcances que tiene el Frente Cívico de Liberación
Nacional y los resultados que de él se esperan?
- Los resultados que se intentan obtener con el Frente Cívico de Liberación
están en su propio nombre: LA LIBERACION DEL PAIS. Es decir la normalización
institucional a través de elecciones libres y puras, si las hay, o por otros medios, si
estas elecciones no se realizan en la forma que han prometido las Fuerzas Armadas.
Obtenido este primer objetivo considero que, en vista de la difícil situación que se le
ha creado al país, normalizada la situación institucional, quedará por realizar la
reconstrucción del mismo, que al finalizar la gestión de los gobiernos que empezaron en
1955 quedara en la más difícil situación en todos los aspectos. Para encarar esa
reconstrucción será preciso que todos los argentinos, sin distinción de banderías ni
partidos, se pongan a la tarea de realizarla. En tan aciaga situación no nos podremos dar
el lujo de hacer política, ni practicar oposiciones políticas inoperantes. El Frente
Cívico de Liberación no tiene finalidad electoral alguna, en el sentido que comúnmente
se le da a este vocablo. A nosotros, los justicialistas, electoralmente nos alcanza
suficientemente con el Justicialismo. En lo que se refiere a la acción revolucionaria,
todo depende de la acepción que también se le da a este término. Muchos confunden
revolución con golpe de Estado. La revolución se hace desde el poder y es indudable que
los fines de la acción popular están dirigidos a esa revolución, que, impuesta por la
evolución actual del mundo, es ya insoslayable para todos los pueblos. Tampoco nosotros
podemos escapar a ello.
- Hay quienes afirman que todavía no se ven los resultados de las mesas de
trabajo del FCLN. ¿Qué dice usted a ese juicio pesimista?
- Es natural que la experiencia de las mesas de trabajo no exista aún, desde que
recién se comienza con su actividad. Esperemos lo indispensable para juzgarlas cuando
empiecen a funcionar como está previsto.
- ¿Por qué enfatiza usted tanto sobre la necesidad del trasvasamiento
generacional a través de sus mensajes escritos o grabados? ¿Están incluidas las
jóvenes promociones de oficiales y jefes militares en ese trasvasamiento?
- Es indudable que el mundo vive en estos tiempos un período de evolución
profunda y acelerada. Es la consecuencia que arroja la terminación de un sistema y el
nacimiento de otro. Muere el sistema demoliberal capitalista y nacen sistemas de base
social, que se consolidan ya en el mundo con los más diversos nombres y características,
obedientes a la condiciones intrínsecas de los pueblos y adecuados al pensar y al sentir
de las nuevas generaciones que los impulsan. Una de las mayores fortunas del Pueblo
Argentino, azotado por la desgracia provocada por la reacción, la constituye nuestra
juventud, que en la lucha de todos los días está demostrando su madurez, capacidad y
decisión inquebrantable de imprimir al futuro el hálito vivificador de sus ideales,
esclarecidos por su pensamiento y ennoblecido por su sacrificio. Y cuando una juventud
reúne estas condiciones, la comunidad puede contar con su concurso, se puede afirmar que
tiene asegurado el futuro. Las viejas generaciones nacidas y desarrolladas al influjo de
un sistema permitido tienen la obligación de dar paso a las nuevas que, representando al
futuro, serán las encargadas de asegurar el destino de nuestro Pueblo. Nadie tiene más
derecho que ellos que, en último análisis, serán los que han de gozar o sufrir las
consecuencias del quehacer actual. Ello es lo que obliga al trasvasamiento generacional.
Desde que los jefes y oficiales de las Fuerzas Armadas son ciudadanos como los demás de
la república, no escapan de manera alguna a este fenómeno actual de trasvasamiento.
- ¿A qué obedece, según su opinión, la intención del gobierno de
Lanusse de reformar la Constitución Nacional? ¿Por qué el Peronismo no admite y se
proclama en contra de esa reforma?
- Sobre la reforma constitucional que se intenta por la actual dictadura militar,
ya se ha manifestado casi unánimemente la ciudadanía argentina y, como no podía ser de
otro modo, la repulsa es general, no sólo porque un "gobierno" como el actual
no está autorizado ni capacitado para realizarla, sino porque también se evidencia
claramente que ella obedece al intento de hacer trampas en las elecciones prometidas.
Nosotros los justicialistas no reconocemos otra Constitución Nacional que la de 1949, que
entonces juramos. Su "supresión", realizada arbitrariamente por un acto nulo de
toda nulidad, por expresa disposición constitucional, fue hecha con bastardos fines
-poder entregar el petróleo a que se oponía su Artículo 40 y para poder atropellar las
organizaciones sindicales-; en consecuencia, desde entonces el país ha vivido una etapa
inconstitucional.
- ¿Es para usted loable que el gobierno justifique el retraso de las
elecciones hasta 1973 amparándose en problemas técnicos: la confección de los padrones?
- Es natural que el inconveniente aducido por los agentes de la dictadura militar
se refieran a los padrones. Pero también es natural que se trata de un pretexto creado,
porque nadie puede imaginar que la confección de unos padrones, máxime con los medios
modernos, deban tardar más de un año. Estoy persuadido que, si se hubiera realizado este
trabajo en la forma debida, no podrían haber tardado más de tres o cuatro meses. Es
claro que, si se quiere justificar lo injustificable, siempre hay recursos dialécticos
que, aunque distan mucho de la verdad, pueden servir para explicar situaciones como la
actual. Pienso que este asunto se retarda con fines poco claros.
- ¿Cuál es la razón fundamental por la cual el general Perón no ha
llegado a ningún acuerdo en los diálogos mantenidos con los enviados de Lanusse a Puerta
de Hierro?
- Yo no he llegado a ningún acuerdo con el Gobierno de las Fuerzas Armadas, porque
existiendo un FRENTE cívico .DE LIBERACIÓN NACIONAL y dentro de él una HORA DEL PUEBLO
y un ENA, como otras organizaciones sindicales y económicas, no estoy autorizado
moralmente para pasar sobre ellas en acuerdos que, por otra parte, no creo que sean
necesarios. Se ha dicho que hay que buscar la forma en que las Fuerzas Armadas puedan
regresar con dignidad a sus cuarteles. Yo comparto esa idea, pero para que ello se
realice, todo es cuestión de las Fuerzas Armadas y no nuestra. En 1945, la situación era
absolutamente similar a la actual. El problema era que las Fuerzas Armadas retornaran con
honor y dignidad a su función específica. Para ello, el Gobierno de entonces convocó a
elecciones, que fueron realizadas con pureza y limpieza. Así se normalizó la situación
institucional del país y las Fuerzas Armadas regresaron a sus cuarteles con la
satisfacción de un deber bien cumplido y el respeto y afecto de su propio Pueblo, que
lejos de hacerles cargo alguno las elogió, pudiendo desde entonces estar firmemente
unidas a ese Pueblo que las sustenta. ¿Por qué entonces, con ese ejemplo, el actual
gobierno militar no procede en la misma forma, si realmente lo que le interesa es asegurar
para el país una democracia que todos los días invoca, pero no practica? De esto se
infiere que, si se procede bien, no hay necesidad de acuerdos a espaldas del Pueblo, que
es quien debe decidir. Se ha dispuesto la organización de las fuerzas políticas. Espero
que haya sido para que puedan dirimir supremacías de este carácter en una justa
electoral, en representación de los sectores en que se fragmenta la comunidad argentina.
¿Cómo se podrían explicar entonces acuerdos extranormales que hacen a la voluntad
soberana del Pueblo sin su intervención directa o indirecta? Entiendo, por otra parte,
que el Gobierno de las Fuerzas Armadas está en manos de la JUNTA DE COMANDANTES EN JEFE
de las mismas y, en consecuencia, un acuerdo de cualquier naturaleza con las fuerzas
políticas ha de realizarse en el más alto nivel y con carácter público y no privado,
ni menos secreto o confidencial. Si ello fuera necesario, existen los organismos y sus
representantes naturales a quienes recurrir en. tal caso.
- Si pese a esos temores se arribase a elecciones limpias ¿volvería a ser
candidato a Presidente? No son pocos los que afirman que la mayoría de los argentinos lo
designarían como su candidato natural a la Presidencia de la Nación...
- Si lo referente a candidatura debe decidirse con el mismo criterio anterior, que
creo es lógico y justo, esta decisión ha de ser también del Pueblo Argentino, a través
de sus organizaciones y representantes naturales. Todo otro procedimiento será espurio
desde el punto de vista de la democracia que queremos practicar. En ese concepto, ni yo ni
nadie puede autoproclamarse ni autoproscribirse, antes que la decisión del Pueblo se haya
producido. Porque ¿de qué puede valer un acuerdo o una decisión que tomemos nosotros si
luego el Pueblo en ejercicio de su decisión soberana, decide lo contrario? Para el caso
de que, como dice usted la mayoría de los argentinos me designaran como su
"candidato natural a Presidente de la Nación", habría llegado habría llegado
recién el momento de considerar tan espinoso asunto. Yo soy el Jefe de un Movimiento con
el arraigo de un cuarto de siglo de existencia y de lucha. |





Creo que en ese tiempo jamás
he defeccionado en la misión que me he impuesto. Me pesan ya los años, pero no encuentro
la forma de defraudar a los millones de compañeros que vienen confiando en mí, que en
último análisis soy el que los ha metido en esta empresa nacional.
- Hay quienes atribuyen al Justicialismo la intención de querer liderar
paternalmente el proceso de liberación latinoamericano. ¿Qué puede decir al respecto
como Jefe del Movimiento?
- El Justicialismo es un sistema creado para la Argentina y para los argentinos. Me
consta que grandes sectores de la población de nuestros hermanos continentales lo
comparten, pero de allí a que sea el Justicialismo una fórmula o esquema continental,
media un abismo. Creo que cada uno de nuestros países y de nuestros pueblos debe asimilar
un sistema que congenie con sus propias características y condiciones. Naturalmente,
desde que todos nuestros países aspiran igualmente a su liberación del neocolonialismo
que los está asfixiando.Como el Movimiento
Justicialista es por antonomasia de liberación, resulte común en muchos aspectos de la
situación imperante en todo el Continente Latinoamericano. De allí que yo, como creador
del sistema, sea conocido y apreciado en muchos sectores de los países hermanos del
mismo. El problema de la integración continental, en auge en estos momentos en casi todos
los países latinoamericanos, ha sido también causa de mi acercamiento a esos sectores.
No hay que olvidar que ya en 1949, con el Tratado de Complementación Económica firmado
en Santiago de Chile, se echaron las bases para la comunidad económica latinoamericana,
que si no se ha realizado, no por eso ha dejado de existir el empeño de llevarlo a cabo
algún día. Como yo he sido el "culpable" de todo eso, es natural que los
latinoamericanos, que piensen como yo que "el año 2000 nos encontrará unidos o
dominados", mantengan sus esperanzas vivas y puestas en alcanzar tan grande objetivo.
- ¿Cuál es el grado de compromiso que asume el Movimiento Peronista en
las luchas de liberación en que están empeñados todos los pueblos del Tercer Mundo?
- Hace ya cerca de treinta años, yo lancé desde la Argentina la TERCERA
POSICIÓN, tan distante de uno como de otro de los imperialismos dominantes. Esa idea
cayó entonces aparentemente en el vacío. Pero han pasado los años y, en la actualidad,
más de las tres cuartas partes de la población del mundo se agrupa en países que son
colocados en ella, con el nombre de TERCER MUNDO. Como el Justicialismo ha permanecido
firmemente colocado en esa posición, lo lógico es que esa importante parte del mundo
moderno, que integrándose continentalmente, constituye el TERCER MUNDO, sienta simpatía
por nuestro Movimiento, verdadero precursor de las ideas que se están sustentando en sus
propias áreas. Como esta posición internacional se realiza claramente con designios de
liberación, es natural que los compromisos existen tácitamente entre todos los que
comparten la posición. De allí nuestras vinculaciones con los países y continentes del
TERCER MUNDO y los compromisos correspondientes y mutuos.
- ¿Qué opina de la ola de torturas y secuestros desatados en nuestro
país?
- Es una cosa espantosa. Jamás hubiera creído que eso ocurriera en la República
Argentina. Si en un hombre común la delincuencia es mala, en el funcionario policial es
mas grave aún porque dispone de total impunidad. Y en este caso el Poder es delincuente.
Yo creo que ni en la Edad Media existían casos como los que ocurren ahora en nuestra
Patria. Fíjese el caso de esta chica Norma Morello, que precisamente leí en PRIMERA
PLANA, como otros numerosos publicados por ustedes.
- ¿Cual es el estado anímico de un hombre que, como usted, conduce un
movimiento de masas viviendo fuera de su país, en el exilio obligatorio?
- Nunca ha sido confortable la suerte del proscripto. En mi caso ha sido peor, no
sólo por la larga separación y distancia, sino también porque he debido contemplar
impotente la triste suerte del Pueblo Argentino, azotado por una desgracia
preconcebidamente provocada por las fuerzas de la reacción, que vengaron en él el odio
de su impotencia. Cada carta que recibo de mis compañeros que son miles es
para mí un momento de dolor y de pena ante los sufrimientos que están pasando. Sin
embargo, como nunca he dejado decaer mi actividad en su defensa, en cualesquiera sean los
lugares en que me he encontrado, ése ha sido un consuelo y una manera de sobrellevar la
tristeza del exilio. |