Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado


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El despegue del nuevo Canal 13
El Canal 13 no sólo sufrió los embates de la autopista que lo seccionó en dos partes destruyendo su estudio más grande, sino que también soportó un devastador incendió en 1980. Sin dejar de salir al aire, se pusieron en marcha las nuevas obras y se instalaron modernos equipos.

EN cuanto la autopista 25 de Mayo comenzó, emergieron en periódicos y revistas, distintos chistes sobre la misma. Los más comunes, la mostraban atravesando algún living o dormitorio con los consiguientes inconvenientes para sus moradores, sobre los cuales los humoristas afilaron sus lápices.
La cuestión es que, bromas aparte, esta vez la realidad superó a la ficción: quien quiera comprobarlo no tiene más que correrse hasta Cochabamba o a San Juan entre Lima y Salta, desde donde, hace más de 20 años, transmite ininterrumpidamente sus emisiones el canal 13.
En este caso no fue un living o un dormitorio los que quedaron de un lado y otro de la autopista. Mucho peor todavía: una de las plantas de televisión mejor equipadas de Sudamérica fue atravesada, de medio a medio, por la carretera urbana que tantas polémicas levanta.
Así, la emisora que antes contaba con alrededor de 2100 metros cuadrados de superficie y siete estudios, se quedó nada más que con 1050 m2 y tres estudios. Es que la gigantesca obra pública había afectado nada menos que el 56 por ciento de sus instalaciones.
Sin embargo —y su pantalla está de testigo— habrá visto que el 13 siguió adelante con sus ciclos, sin interrupciones y como si tal cosa. No hubo programaciones de emergencia ni cortes de transmisión, incluso luego del devastador incendio que lo afectara el año pasado. Tanto el personal técnico como el artístico y periodístico “pusieron el hombro’’ para que aquel slogan de los primeros tiempos — “Quédese en el 13 para ver. . tuviera más vigencia que nunca. Independientemente una comisión de estudio, constituida a instancias de las autoridades del canal, ya venía analizando —prácticamente desde que el proyecto de la AU25 de Mayo tomó estado público— la mejor manera de trasladar y reinstalar el corazón técnico de la telemisora, es decir: el control central, la sala de video tape con sus equipos de VTR, la sala de mantenimiento y un sinnúmero de oficinas técnicas y de producción. Pero el desafío era claro, y a primera vista imposible: el 13 no debía desaparecer del éter un solo día.
Y así fue, ya que antes de procederse a la demolición de los estudios, salas y dependencias afectadas por la autopista, se iniciaron los trabajos de edificación y remodelación sobre Cochabamba al 1100. De este modo, y a un ritmo realmente poco común, la nueva área técnica reemplazó a la vieja sin que los televidentes lo advirtieran. O tal vez sí, porque hubo una importante mejora en la calidad de las emisiones ante la incorporación de una tecnología más moderna. No obstante, la producción de programas en vivo debió reducirse. “En la actualidad sólo contamos con tres estudios —apunta el capitán de navío Roberto Antonio Sharples, interventor de Canal 13— más uno, alquilado en Martínez, donde se graba ‘Tato por ciento’, ‘El Patio’, ‘Restaurante Concert’ y parte de ‘Service de Humor’. Quisiéramos hacer mucho más’’.
Por el momento, y mientras las obras no terminen totalmente, la planta forzosamente no podrá trabajar en el máximo de sus posibilidades. Las reformas, hasta ahora, han sido significativas y prometen un futuro pleno de realizaciones ya que la capacidad técnica y operativa, colocará a la emisora en un nivel internacional.

Qué se hizo y qué se hará
El estudio A, que fue en su momento el más grande de Sudamérica, ha sido reducido y reacondicionado, pasando a designarse estudio B. El C y el D también fueron remodelados y el proyecto contempla levantar sobre Cochabamba 1185, otros cinco estudios: el G y el H —cuyas bases de hormigón ya están construidas— y el A, E y I. Los actuales y futuros estudios están, y estarán, provistos de sistemas de iluminación de color y controles con switchets con las trucas más nuevas y originales, mientras que en los dos subsuelos funcionarán la sala de grabaciones de audio y ensayo, los camarines, la sala de maquillaje, los vestuarios y los equipos de aire acondicionado y de electricidad que proveen a la planta de energía.
Habrá asimismo; más adelante, un novedoso sistema de circulación peatonal interno, con calles exclusivas para artistas, personal y público, denominado “circulación diferencial”. Por su parte, el edificio de Cochabamba 1153 continúa en remodelación. Parte de su planta baja y todo el entrepiso —sobre el hall de entrada— será utilizado en forma definitiva por las oficinas de las gerencias de Producción y Facilidades. Por último cabe agregar que el edificio de Cochabamba 1121, cuyos detalles de terminación están en su fase final, abarca los sectores de mantenimiento electrónico, taller de pintura, soldadura, mimeografía, audio, cassetteras, discoteca, carpintería, oficinas varias y taller de realización escenográfica. Este sector merece un capítulo aparte ya que la variedad de decorados lo coloca entre uno de los cinco más grandes del país. Acorde con su importancia, trabajan en él egresados de Bellas Artes, cuya función es plasmar en las escenografías los ambientes más diversos que los productores requieran.
La experiencia del incendio, aunque lamentable, no ha caído en saco roto y ha servido para evitar futuros siniestros de consecuencias mayores. Por eso están a punto de ser colocadas puertas automáticas contra incendios que se accionan solas en cuanto la temperatura supera los 60 grados. Además, las escenografías serán depositadas en boxes aislantes y se reforzarán las mangueras mediante un sistema de alta presión. Algunos techos, en base a lana de vidrio, material antiinflamable, contribuirán también a alejar el fantasma del fuego.

Con la vista puesta en el exterior
Ahora que la telemisora y su productora Proartel avanzan tecnológicamente a pasos agigantados, ha llegado la hora de pensar en ampliar la captación del poco explorado mercado latinoamericano de televisión que siempre ha acogido, con singular expectativa, algunos productos de nuestro medio. En este sentido, Canal 13 no se ha quedado atrás. ‘‘Estamos vendiendo mucho —señala su interventor— últimamente hemos hecho una apertura bastante agresiva hacia el exterior con buen resultado. El espectacular de Frank Sinatra, por ejemplo, que lo vendimos a casi ocho países, nos dejó un buen rédito, pero también hemos ubicado teleteatros y otros programas. ‘Tiempo de Aprender’, que aquí se transmite de 11 a 12, lo hemos vendido a los canales de habla hispana de los Estados Unidos donde ha tenido muy buena aceptación”.
Un proyecto muy interesante lo constituye, sin duda, la muy probable coproducción con otros países para la realización de programas. Este es el caso de ‘‘La Aventura del Hombre”, un ciclo constituido por series británicas y españolas de excelente factura, que en un principio fuera emitido los sábados a medianoche y que posteriormente, con muy buen criterio, fue trasladado al central horario de los lunes a las 21, con óptima adhesión de público. “Hasta ahora es un programa —expresa capitán de navío Sharples— que se hace exclusivamente con material extranjero, pero hemos aceptado el desafío de hacer, en coproducción con España, una serie de programas sobre ecología. Así tendremos la oportunidad de mostrar la Argentina no solamente en distintos países de América, sino también en Europa. Por otra parte, hemos hecho dos intentos de producción nacional sobre el mismo tema que, en su momento, los pondremos en pantalla en ‘La Aventura del Hombre’. Es un lindo desafío”.
En la línea cultural, Canal 13 cuenta con otros programas fuera del horario central —como “Tiempo de Aprender”, “Nuestros Intereses Marítimos” y “La Medicina y Usted”— que tal vez, sigan a “La Aventura del hombre” en la conquista de mejores espacios en las horas de mayor encendido.
La experiencia indica que la audiencia acepta las propuestas de jerarquía y las apoya. Por eso se las debe promocionar igual, o más, que a la programación común. De todos modos, no son ciclos fáciles de imponer en el gusto popular y requieren de un proceso paula-, tino y orgánico. “La televisión argentina —dice para finalizar el interventor— está haciendo bastante esfuerzo para mejorar. . .”
Revista Redacción
09/1981

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