Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

humoristas
PAPELES SON PAPELES
“Separados, dibujamos, escribimos, fotografiamos, pintamos, hablamos, respiramos y somos cuatro personas; juntos constituimos una entidad: Humor S. muy A.” La aclaración pertenece a Carlos Marcucci, escritor argentino, quien acaba de fundar con otros tres cómplices una peculiar sociedad cuyo único objetivo es crear humor a cualquier precio. “Somos el primer grupo creativo que puede hacerlo todo, desde una viñeta hasta un golpe de estado, pero con humor”, vociferan desde su estudio de la calle Berutti. Caloi, conocido dibujante y publicista; Broccoli, también dibujante; y Loiseau, diagramador y fotógrafo, integran el dinámico cuarteto. Si bien cuando se les pregunta qué es el humor contestan inmediatamente: “No lo sabemos”, afirman haber llegado a interesantes y profundas experiencias en la materia. “Hemos descubierto —asegura Marcucci— que si uno se equivoca una vez, la culpa la tiene uno, y si se equivoca dos veces la culpa la tiene uno; que la vida es la vida y viceversa; que los obispos mueren cada muerte de obispo; que hay dos clases de verdades, una de las cuales nunca puede ser dicha; que debemos buscar alguna vez, para nuestros males, otra causa que no sea el gobierno; y yo, personalmente, todos los días, cuando entro al estudio me pregunto: Cuando uno dice así es la vida, ¿cómo es la vida?” Un inventario de los haberes en común completa la imagen de la pujante compañía: “Entre los cuatro llegamos a sumar 110 años, seis hijos, un séptimo en cualquier momento. varios millones de pesos, tres autos, dos reglas T, una colección de Twen, dos diccionarios de sinónimos, uno de parónimos, cinco líneas de teléfonos, tres lámparas focales, un ramo de flores, una corta carrera en el campo del humor y un prestigio que a esta altura nos tiene mucho más asustados que orgullosos”.
A un mes de su fundación, Humor S. muy A. declara haber realizado el guión de dos largos metrajes, un programa de televisión, una serie de posters, la edición de dos libros, un show, una vidriera, la decoración de un estudio, la maqueta de un stand para niños, varias campañas publicitarias, y todo cargado del más explosivo humor. “A esta altura del sobreentrenamiento ya pensamos en disparar a Villa Gesell, donde instalaremos un local que se llamará Materia de Humor S. muy A. En el estrecho ámbito disponible no habrá sino varias pavas de agua caliente, bombillas y mates al por mayor, algunas mesas y sillas. El humor es optimista. Los responsables confían que esos pocos elementos y sus atractivos personajes bastarán para que el lugar eche por tierra con todos los records de concurrencia. De paso, las largas mateadas servirán para que los amigos vayan renovando su repertorio de chistes. “La yerba que la pongan también ellos, ésa será nuestra revancha; nosotros, entre cínicos y satisfechos, seremos por primera vez espectadores y no actores del humor.”
Revista Confirmado
30.12.1970

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