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VIDA COTIDIANA
Campeonato Mundial: El show del fútbol

El próximo jueves 13 de junio, a las cinco de la tarde (las 13 en la Argentina), con minuciosa puntualidad germana, quedará inaugurada la novena edición del Campeonato Mundial de Fútbol, un acontecimiento que mantendrá en vilo, durante 24 días, a millones de hinchas de todo el globo terráqueo. Ese día, también, cuando tras las palabras del presidente de Alemania Federal, Walter Scheel, las selecciones de Brasil y Yugoslavia inicien la disputa del primero de los 38 partidos que insumirá el torneo, la última etapa de una costosa y cuidadosa organización se pondrá en marcha.
Más de cuatro años de trabajo; casi mil millones de dólares invertidos en remodelaciones de estadios, construcción de la sede del comité organizador y montaje del aparato organizativo y el esfuerzo de cientos de hombres fue lo requerido para que la flamante Copa Mundial (encargada por la Federation Internationale del Football Association —FIFA— en 1971, después que Brasil se adjudicara definitivamente la copa Jules Rimet, en el Mundial de México, jugado durante 1970), proyectada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga y realizada por el orfebre milanés Bertoni, sea disputada por los 16 equipos clasificados finalistas.

EL MUNDIAL EN CIFRAS
Llevar adelante una competencia semejante al Campeonato Mundial de Fútbol (un evento apenas superado en importancia y magnitud por los Juegos Olímpicos) significa, esfuerzos humanos y económicos al margen, un excelente medio de promoción turística para el país encargado de su realización. De allí que buena parte de la tarea previa apunte, fundamentalmente, a la publicitación del certamen. Por otro lado, sería suicida no hacerlo: una importante porción del dinero invertido suele reembolsarse por ese medio.
Los alemanes no desconocen ese factor. Prueba de ello es que de los dos millones y medio de entradas disponibles para presenciar los partidos del Mundial, casi medio millón fueron colocadas en el extranjero. Eso significará, de acuerdo a los cálculos elaborados por los entendidos alemanes, que unas 200 mil personas visitarán el país durante el tiempo que dure el torneo para ver uno o más partidos.
Sin embargo, con eso no se logrará recuperar lo oblado durante la organización. Los contingentes de extranjeros (se estima que los grupos más numerosos provendrán de Inglaterra, Brasil y Alemania Oriental) y los espectadores 'locales dejarán en boleterías, una vez vendidas todas las localidades, algo más de 32 millones de dólares. De esa cifra, apenas el 25 por ciento quedará en las arcas de Alemania Federal. El resto se prorratea entre los restantes participantes.
Claro que, sin embargo, estas estimaciones no tienen en cuenta las sumas que los hinchas de otros países dejarán durante su estadía en concepto de alojamiento, comida y visitas. Justamente, la posibilidad de que los huéspedes efectúen diversos tours paralelos al -Campeonato obliga casi siempre, a que los especialistas en turismo afilen al máximo los detalles de comunicación (servicios de ferrocarril, aéreos y carreteros) y la hotelería de todo el país. Esa premisa fue fundamental para los miembros del Comité Organizador de este Mundial. Bajo el lema "que se conozca nuestro país y nuestro pueblo” se lanzaron a la tarea de prepararse para ofrecer una buena imagen y, a la vez, obtener pingües dividendos que, aunque difícilmente calculables, forman parte de los ingresos estimados.

LA TELEVISION: PIEZA CLAVE
Además de lo expuesto, los alemanes. como la mayoría de los organizadores anteriores, contaron para solventar las inversiones con otros dos rubros: la venta de emblemas, souvenirs y distintivos, y la televisión. Obviamente, la cesión de los derechos de televisación representa el aporte más importante. Dadas las actuales estructuras, ningún país organizador podría llevar a feliz término el Campeonato prescindiendo de ese medio de difusión.
Para dar una idea de la magnitud que adquiere este factor, bastaría con examinar, apenas, lo que lleva recaudado en concepto de publicidad para sus trasmisiones del Mundial el Canal 7. La cifra sobrepasa ya los 1.500 millones de pesos viejos. Una suma jamás vendida en la TV local en un solo ciclo de programas. De esa opípara cantidad de dinero, una buena parte se destinará a financiar el costo de las trasmisiones y los derechos cobrados por los alemanes.
Este detalle permite auscultar la dimensión del negocio de la televisación. Por esa razón también los alemanes han previsto con sumo cuidado sus trasmisiones de televisión. En cada estadio, seis cámaras electrónicas registrarán el partido, cuanta minucia ocurra dentro del campo de juego y el banco de técnicos y jugadores suplentes. Todas esas imágenes, junto con la voz de los relatores de diversos países, emitidas desde los distintos estadios que servirán como escenarios se concentrarán en la ciudad de Francfort, distante 800 kilómetros de la más lejana de las nueve subsedes.
El DOZ, así se denomina en la jerga de las comunicaciones alemanas al centro ubicado en Francfort, será el encargado de recibir todo eso y retrasmitirlo, en color y en blanco y negro, en directo, por vía satélite o en video-tape para las emisiones locales (hay sólo dos canales, ARD y ZDF) para el resto de Europa y el total de naciones adquirentes de derechos.
Este prodigioso centro, ubicado en Francfort por ser esa ciudad el nudo motor de las telecomunicaciones germanas, ofrecerá, además, la posibilidad de adquirir sólo fracciones del encuentro irradiadas en directo o síntesis con los pasajes más importantes que estarán compaginados irnos minutos después de concluidos los partidos.
Claro que ese esfuerzo no implicó descuidar la atención a la prensa. Los alemanes deberán satisfacer las inquietudes de 4 mil periodistas provenientes del mundo entero. Ese alud significa superar, notablemente, la cantidad de acreditados para los dos certámenes anteriores: En Inglaterra, en 1,966, asistieron 2158; en México, en 1970, la suma trepó a 2.771.

EL GRAN AUSENTE
Después de haber provocado innumerables polémicas entre funcionarios, dirigentes, técnicos, jugadores y aficionados de su país, Edson Arantes do Nascimento, Pelé, no estará en este Mundial como jugador, tal cual lo
había previsto. Al parecer, tampoco asistirá como periodista: había sido contratado para comentar los encuentros por radio y televisión, pero la oposición de los gremios de prensa brasileños impidieron que ese propósito se concretara.
Sin embargo, el Rey estará presente el día de la inauguración de esta edición del Mundial. Asistirá como invitado especial. Durante la ceremonia de apertura, poco antes de que sus ex compañeros diluciden en la gramilla su pleito con la selección yugoslava, el formidable moreno recibirá un homenaje jamás tributado hasta ahora por la FIFA a ningún otro crack: una réplica de la copa Jules Rimet, trofeo que Brasil se adjudicó definitivamente —por ser tres veces ganador de un Mundial— merced, en buena medida, a sus servicios.
Pelé, la Perla Negra, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos, el animador indiscutido de las últimas cuatro .ediciones del Mundial, entonces, ya habrá abandonado definitivamente la práctica del fútbol. El Mundial de Alemania lo verá sólo como espectador. Sin embargo, el mensaje que enviará a sus antiguos compañeros seguramente será un tónico a las aspiraciones del equipo canharino: "Fe en Dios. Mucha unión. Todos los brasileños tenemos confianza en nuestro plantel".

LOS 16 PROTAGONISTAS
Los equipos que dilucidarán el torneo en las nueve ciudades subsedes (Berlín Occidental, Hamburgo, Francfort, Gelsenkirchen, Dortmund, Hannover, Dusseldorf, Stuttgart y Munich) presentan, lógicamente, características y antecedentes totalmente disímiles. Un cuadro heterogéneo que puede resumirse así:
• Argentina. Participó en cinco ediciones del Mundial. La actuación más sobresaliente del conjunto albiceleste se produjo en 1930, en Montevideo, durante la primera edición, cuando ocupó el segundo puesto. Posteriormente, sólo accedió a lugares de privilegio en Inglaterra, en 1966, culminando en el quinto puesto. Aunque los argentinos estén reputados como los jugadores más habilidosos del mundo (incluso él aporte de argentinos fue fundamental para que equipos de otros países se clasificaran campeones, como el caso de Raimundo Mumo Orsi y Luis Monti, que jugaron por Italia en 1934 ganando el galardón máximo), problemas que exceden el análisis de estas líneas los han postergado reiteradamente.
• Alemania Federal. Es la que preservó, tras la división de Alemania, la tradición futbolística de ese país, que estuvo presente en todos los mundiales. Velocidad, fuerza, habilidad y gol son los componentes de este equipo considerado, en su momento, como una máquina invencible. Gerd Müller (su goleador), Franz Beckenbauer y Gunter Netzer son las figuras estelares y columna vertebral del equipo.
• Alemania Oriental. El fútbol comenzó a popularizarse después de 1957. Por primera vez llegan a la faz decisiva. La disciplina y el poderío que habitualmente caracteriza al deporte de ese país lo han convertido en gran candidato.
• Australia. También llega por primera vez a la faz final. No posee
grandes antecedentes. Podría decirse que su fútbol recién está en formación. Hay detalles que lo certifican: su Federación recién fue fundada en 1957 y obtuvo la afiliación a la FIFA un año más tarde.
• Brasil. Hay algunos elementos como para avalar sus pretensiones: es el único equipo que tomó parte en todos los Mundiales. Obtuvo el primer puesto en tres ocasiones. Sólo un detalle disminuye su chance indudable: no contará, en esta ocasión, con el casi mágico arte futbolístico de Pelé.
• Bulgaria. Como muchos otros conjuntos europeos orientales impone su ritmo infatigable y su fuerza. Ha participado en tres Mundiales sin demasiada. fortuna. Hirsto Bonev es su jugador más dotado.
• Chile. Su clasificación provocó un escándalo, pues se produjo después que la Unión Soviética se negara a jugar en Chile, tras el derrocamiento de Salvador Allende. Participaron en cuatro ediciones y en 1962, cuando fueron organizadores de la séptima versión, lograron él tercer puesto. Atildados en su juego, tienen en el delantero Carlos Caszelly a su figura.
• Escocia. Practican un juego semejante al inglés: rápido, punzante y sin desdeñar la habilidad. Será su segunda participación en un Mundial. En él conjunto estarán algunos cracks que el público argentino conoció cuando el Celtic disputó la copa Intercontinental con Racing, en 1967. Entre ellos los recordados Jhonstone y Gemmill.
• Holanda. Aunque en sus dos participaciones anteriores no logró destacarse, ahora se ha convertido en una de las potencias futbolísticas de Europa. Los argentinos, por lo menos, opinan eso tras la reciente derrota por 4 a 1, en un cotejo preparatorio. Cuentan en sus filas con Johan Cruyff, considerado como el mejor jugador del mundo en 'la actualidad.
• Haití. Será la primera actuación del conjunto centroamericano. Sus jugadores, semiprofesionales, gozan de toda clase de privilegios en su país. Deben entrenarse en las primeras horas del día o avanzada la tarde, por el calor. No cuentan con gran chance. Su mayor particularidad: un solo blanco integra el equipo.
• Italia. Fueron dos veces campeones del mundo. Han participado en siete ediciones. Practican un juego egoísta, defensivo, sólo dedicado al resultado. Con una gran cantidad de jugadores veteranos conocen su esquema a 'la perfección. Son veloces, fuertes y manejan hábilmente el contragolpe.
• Polonia. Jugaron sólo un Mundial. Sin embargo, hay un dato que habla de su potencial. Son los últimos campeones olímpicos. El equipo de esta ocasión está basado en el que obtuvo ese título. Son hábiles, fuertes y de gran ritmo.
• Suecia. Llegó cinco veces a las instancias finales. En 1958, como locales, obtuvieron él subcampeonato. Sin embargo, no son una potencia futbolística.
• Uruguay. Fueron dos veces campeones mundiales. Además, fue el país organizador de la primera edición del torneo. Aunque no poseen los grandes equipos de otras épocas, se basan en la mística y la tradición: una mezcla de habilidad y coraje. Para esta ocasión han repatriado a siete jugadores que militaban en el extranjero.
• Yugoslavia. A pesar de estar enrolada dentro de la línea de fútbol de Europa Oriental, no desdeñan la habilidad. Han participado en cuatro Mundiales.
• Zaire. Aunque resulte curioso, el fútbol es casi una religión en este pequeño país africano. Juegan al estilo brasileño. Será la primera vez que participen en las instancias finales de un Mundial. Semiamateurs, son toda una incógnita.
PANORAMA, JUNIO 13, 1974

-recorte en la crónica-
Azafatas en Munich
La coquetería femenina también tiene cabida en el Campeonato Mundial organizado por los alemanes. Por lo menos, esa |es lo que se desprende del ajuar que compondrá la vestimenta de las 180 azafatas dedicadas a atender y acompañar a los equipos, invitados y visitantes. Las Hadas de la Buenaventura, como se las calificó, lucirán, en las nueve ciudades subsedes, uniformes compuestos por ocho prendas. Con ello dispondrán de tres conjuntos: un traje con pantalones, un vestido de noche y otro apto para las recepciones.
 

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