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Borges, los testigos y la ESMA
"Siento que he salido del infierno". fue lo que dijo Jorge Luis Borges
cuando salió de la Cámara Federal el día lunes, después de haber
escuchado el testimonio de Víctor Melchor Basterra. acaso el más
relevante de la semana, tanto por su contenido como por su duración: 5
horas.
El día lunes, entre los invitados especiales, había uno algo más
especial que los habituales: Borges. Invitado por la fiscalía, el
escritor presenció por primera vez una audiencia después de charlar
durante media hora con el fiscal Julio César Strassera. "¿Serán
condenados estos señores, los militares?, le preguntó Borges a
Strassera, y el fiscal le contestó: "Yo estoy seguro de que son
culpables y haré todo lo posible para que sean condenados". Después,
Strassera le pidió que le autografíe un libro y, al salir, Borges
confesó que el fiscal le había parecido "una persona honesta y muy
simpática". De ahí fue hacia la sala de audiencias y escuchó parte del
más extenso testimonio, el de Víctor Basterra.
Basterra estuvo detenido en la Escuela de Mecánica de la Armada desde
el 10 de agosto de 1979 hasta el 2 de diciembre de 1983, es decir,
hasta ocho días antes de la asunción del actual Gobierno.
Contó que fue detenido en su domicilio de Valentín, Alsina y que se lo
llevaron junto a su esposa, Dora Laura Seoane, y la hija de ambos,
María Eva, de sólo dos meses de edad. "En la ESMA fui torturado y
sufrí dos paros cardíacos. Por el primer paro me atendió un médico
llamado Jorge Vázquez, al que le decían Caballo Loco, y por el segundo
me atendió un médico que lo llamaban Tony y que les dijo, que, dado mi
estado de salud podían seguir torturándome, pero con prudencia. Las
razones que dieron para mí detención fueron que hacía captación
ideológica a través de mi tarea de obrero gráfico y de dirigente
sindical de base"
Pero acaso lo más relevante del testimonio de Basterra fue cuando
contó las tareas que se le habían asignado en la ESMA. "Me dijeron que
la única manera de salvar mí vida era aceptando trabajar en la sección
documentación, donde la tarea consistía en fabricar documentos falsos,
tanto para miembros del grupo de tareas como para otras personas que
ellos me indicaban".
Basterra acompañó su testimonio con fotos que él mismo había tomado en
la ESMA en la sección documentación. Cuando el tribunal le preguntó
cómo hizo para quedarse con ese material, el testigo explicó que, con
el tiempo, se le permitió de tanto en tanto hacer una visita a sus
familiares en La Plata. "Era ahí cuando yo sacaba el material de la
ESMA, escondido entre mis ropas, y la iba guardando en casa de
familiares y amigos. Fue así como me armé un archivo que en agosto de
1984 presenté en el juzgado de instrucción numero 30 a cargo del
doctor Juan Cardinali. cuando inicié la querella contra los
responsables de mi secuestro y tortura".
El testigo recordó que, entre otros, había confeccionado una serie de
pasaportes ilegales que, según supo más tarde, habían sido entregados
a Licio Gelli, jefe de la logia masónica Propaganda Dos. Entre las
personas que trabajaban con él en esa parte de la ESMA. Basterra
nombró a Roberto Barreiro, Daniel Oviedo, Daniel Merialdo y Carlos
Muñoz. El último, Muñoz, fue el testigo más importante de la jomada
del martes.
Carlos Muñoz —un periodista que estuvo detenido en la ESMA entre el 22
de noviembre de 1978 y el 10 de febrero de 1980— aseguró que más de
5.000 personas pasaron por ese centro de detención y que, la gran
mayoría, habían sido asesinadas.
Aseguró haber reconocido, entre sus captores, al teniente de fragata
Alfredo Astiz. Contó que trabajó en la parte de documentación y reveló
la existencia de un plan en la ESMA para falsificar moneda chilena.
"La idea —dijo—fue del capitán Luis D'Imperio y el objetivo era hundir
la economía chilena. El grado de locura entre los marinos era tal que
no sólo decían que la idea era factible sino que, además, era factible
ya que había presupuesto del COARA (Comando de la Armada Argentina).
Pero fue imposible llevar a cabo la idea ya que las máquinas que se
usaban para falsificar documentos no servían para imprimir billetes".
Muñoz contó también que en la ESMA se microfilmaban los datos sobre
los detenidos que él había tenido acceso y que en una oportunidad pudo
ver una lista de 5.000 presos clandestinos y que la mayoría tenía, al
costado del nombre, la letra "T". que significaba traslado o
asesinato, y una minoría la letra "L", que quería decir libertad.
El día martes el defensor del general Viola, doctor José María
Orgeira, pidió que se cite a declarar al premio Nobel de la Paz,
Adolfo Pérez Esquivel, a raíz de unas declaraciones que hizo
recientemente en Barcelona, en las cuales Pérez Esquivel asegura que
"todavía los militares argentinos mantienen secuestradas a personas
desaparecidas".
Al cierre de esta edición de SOMOS se daba por segura la presencia, en
calidad de testigo, para el día viernes 26. del político uruguayo
Wilson Ferreyra Aldunate, a raíz de algunos desaparecidos uruguayos.
Por su parte, el fiscal Julio Strassera presentaría, la próxima
semana, pruebas y testimonios sobre la muerte de personas que. en su
momento, fueron presentadas como "muertas en enfrentamientos". pero
que en realidad habrían sido secuestradas.
D. A.
Informe: Néstor Montes
Fotos: Gerardo Horovitz
Revista SOMOS
26.07.1985
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