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Teleonce
Cuatro canales en el aire!!
CALLE Pavón 2444. Allí donde funcionaban los viejos estudios
cinematográficos de Guaranteed y donde-hasta hace un año el Canal 7
realizaba sus transmisiones de gran despliegue escénico.
Barrio San Cristóbal. Pavón 2444. Paredes viejas, todavía en plena
reconstrucción, y recubiertas por una larga marquesina de tela roja
que desde la puerta llega hasta el mismo estudio principal.
Son las 18 y faltan aún tres horas. Tres horas que, para el ingeniero
Porfilio y les técnicos que están trabajando en acondicionar la planta
transmisora, parecen tres siglos. ¡Había que salir el día 21! Y
después de varias postergaciones, el 21 a las 21 ¡en el aire!
Enumerar aquí los pormenores felices e infelices que precedieron esta
inauguración oficial del cuarto canal de televisión porteño sería
redundante. Vale mes que demos vuelta la hoja y nos refiramos a esta
etapa concreta, donde la esperanza ilumina una fuente de educación y
esparcimiento que ¡ojalá! en buena hora cumpla con el fin loable que
señala su divisa: ser “El canal de la familia”. Quizá esta frase
aparezca en la impresión general como una vanidad propia de la
juventud, aunque se trate aquí de una teleemisora que ha cumplido un
periodo prenatal público. Pero si atendemos al hecho probable, nada
desdeñable y sí demasiado grave, que la televisión podrá llegar a
reemplazar a la función formativa de la escuela y aun de la misma
familia, si este canal sale a la palestra teniendo en cuenta la
seriedad “plus-ultra" de su misión y trata de cumplirla dentro de las
medidas que se lo permitan los compromisos comerciales, la competencia
y la capacidad psíquica y cultural de sus principales directivos,
entonces podrá ser un motivo de tranquilidad para el futuro de la
comunidad, cuya salud mental corre grave peligro con muchos de los
espectáculos de la TV actual.
Con el espíritu que nos inspiran estos conceptos asistimos a la
inauguración
oficial de Teleonce. Faltando dos horas para el acto siguen llegando
cajones con ropas y decorados. Para esta ocasión se contrató —en una
suma que no trascendió— a toda la troupe de “Fiesta en Japón”, que
acaba de finalizar su temporada en el Opera. Un espectáculo de
jerarquía, aunque la ortodoxia mal entendida exige algo “tradicional"
—autóctono, criollo— como presentación de bienvenida al resto del
show. Este show hubo de ser montado en el término de una semana.
Cuando en la nota previa en la que anunciamos la salida definitiva de
este canal, dijimos que “aún se desconocía quienes integrarían el show
inaugural , estábamos en lo cierto. A Miguel de Calazans le encargaron
siete días antes que preparara el espectáculo. Afortunadamente los
kilos de más que ostenta en su estructura física este autor
polifacético lo salvaron del colapso. Logró armar el programa de modo
tal que todo pudo desarrollarse en un solo estudio, en el mayor, pues
al lado hay otro más pequeño, el que junto a un tercero, de alrededor
de veinticinco metros cuadrados, que funciona en el edificio Alas, en
el piso que ocupa la planta transmisora propiamente dicha, constituyen
los lugares desde donde se captarán las escenas correspondientes a la
programación regular.
A las 20, la figura de Eduardo Piovano —locutor, productor, socio de
Rodríguez Luque en el sello Disc-Jockey— es la primera en aparecer en
las pantallas, para anunciar el show.
A la hora señalada el sobrio y fino locutor Edmundo Sanders lee el
acta inaugural: “Siendo las 20.58 del día 21 de julio de 1961, en la
calle Pavón 2444. de la Capital Federal de la República Argentina, se
inaugura LS84 Teleonce"... Inmediatamente monseñor Guillermo Bolatti,
nuevo obispo de Rosario, bendice las instalaciones en nombre del
cardenal Caggiano. Después de escucharse las estrofas del Himno
Nacional Argentino, el señor Arturo Norman Pentreath, presidente del
directorio de Dicon, saluda a los demás canales, agradece la presencia
de las autoridades, a los artistas, al público televidente y a los
presentes en el amplio estudio desde donde se registra el acto. En
breves trazos reseña la labor futura de la teleemisora.
A las palabras inmediatas del secretario de Comunicaciones, el doctor
Miguel Mugica, siguió el show gigante que se prolongó hasta las 4 de
la madrugada.
LOS PANTALLAZOS QUE USTED NO VIO
• EL HIMNO NACIONAL ARGENTINO fue coreado por la concurrencia en el
estudio de la calle Pavón. El coro y la orquesta iban por caminos
distintos. Esto ocurrió porque los compases de nuestra canción patria
se emitían desde un disco cuyo sonido al estudio era interrumpido
constantemente. Y, claro, fue coreado "al tanteo".
• MARTIN CLUTET fue el encargado de televisar Fiesta en Japón, cortada
precisamente en aquellas partes inconvenientes para un "canal de la
familia". Clutet no ocultaba su satisfacción por ser el director
argentino que inaugura el primer programa de un nuevo canal, pero para
evitar críticas sobre su labor recordaba en rueda de amigos que la
televisación del circo Chino —hace dos años— también estuvo a su
cargo, así como también dos importantes programas musicales. Al
parecer le tocan todos los programas japoneses.
• EL INGENIERO PORFILIO estaba contento como un niño que por fin logró
darle forma a su mecano. Le preguntamos el alcance concreto de las
señales de Canal 11, y nos respondió que hace poco estuvo en Villa
Constitución y en Paraná, y que en ciertos momentos se logran recibir
perfectamente. "Hasta en Río IV, Córdoba, nos alcanzan a ver y
escuchar" —concluyó sonriente.
• CACHO FONTANA lucía para esta ocasión un modelito que describimos:
Smoking azul, que compró en Puerto Rico; camisa de piqué, moño negro
de un solo lazo, pantalón negro, ajustado, que le suministró su
sastre, y zapatos de charol, adquiridos en los Estados Unidos. Del
saco habló en términos elogiosos, recalcando que era "único en Buenos
Aires", pero de pronto su voz se cortó, porque en el estudio hizo su
entrada el cantor Eduardo Farrell luciendo el mismo modelo y color.
• BRIZUELA MENDEZ, que ese día no parecía estar de muy buen humor, se
acercó a la mesa que ocupaban Pepe Biondi y señora, Boby Capó, Antonio
Prieto, García Acha y Luisito Aguilé. El morocho animador no le sacaba
los ojos de encima. . . de encima de la cabeza, al alegre Biondi.
Atraía su atención la perfección y "naturalidad" de la peluca que usa
el popular cómico, quien luce en la vida íntima una calva más propia
de un satisfecho hombre de negocios.
• LA FIESTA costó alrededor de 2.000.000 de pesos. Mitad al contado y
el resto en canje de publicidad. Buen negocio.
• PERO el mejor negocio lo hace la ciudad: con el 11 cuatro canales en
el aire. Diversión y fuente de trabajo para muchas personas más. Este
es sin duda índice elocuente del crecimiento asombroso de nuestro
país.
—pie de fotos—
-Delma Ricci y Fernanda Mistral conversan con dos periodistas en la
recepción del Alvear Palace.
-Tato bores parece que se va al 11
-en la cabecera de la mesa durante la reunión del Alvear: Norman
Pentreath con el obispo de Rosario, monseñor Bolatti
-Beatriz Bonnet con Elder Barber y su esposo
-Ana María Campoy retoca su maquillaje
-Luis Aguilé y mariquita Gallegos ante el tablero de control de luces
-En una sala cercana al estudio un grupo de los asistentes, entre los
que vemos a Silvia Legrand observando el show inaugural
-Mariano Perla consiguió una silla, el rincón de una mesa, y a falta
de una buena copa se contenta con un cigarrillo
-Alberto de Mendoza y Gilda Lousek demuestran aquí lo reducido que
resultó el espacio
-En otra mesa vemos a Pedro Quartucci con Julio de Caro y su esposa
-José Cibrián junto a una bella concurrente. El Canal 11 pasa a
integrar el frente porteño de nuestra televisión
Revista Platea
28/7/1961
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