Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

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EXTRAÑA HISTORIA DE UN PAISANO BONAERENSE QUE ASEGURA HABER MANTENIDO CONTACTO CON UN OVNI
¿GUSTA UN MATE, ASTRONAUTA?
Los misteriosos efectos que la visita de seres extraterrestres habrían producido en un viejo peón del partido de Tres Arroyos. Sus sorprendentes
cambios físicos y los repentinos conocimientos científicos de los que ahora —cosa’e Mandinga— hace gala

Las noticias sobre súbitas apariciones de platos voladores, cigarros espaciales y otros engendros de la fauna interestelar ya no constituyen demasiada novedad: las crónicas de los últimos años proveen interminables series de relatos sobre fugaces contactos que azorados terrícolas mantuvieron con habitantes de lejanas galaxias. Sin embargo, pocas veces esas experiencias deparan algo más que confusos e incoherentes balbuceos, que la suspicacia general termina por atribuir a un repentino desajuste psicopatológico.
Sin embargo, de vez en cuando trasciende alguna historia particularmente curiosa, condimentada con abundantes referencias y pequeños detalles, sustentada por alguna que otra prueba material y relatada con precisión y perseverancia a lo largo de numerosos interrogatorios. Precisamente, hace poco tiempo, un humilde, anciano peón de campo de Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires (los pagos de Miss Siete Días 1975, por si fuera poco), aseguró haber sido visitado por viajeros del espacio exterior; una aventura que luego reiteró con apabullante minuciosidad. También allí quedaron huellas atribuibles a la fugaz aparición de un ovni y —lo que es más intrigante— el campesino padece desde entonces “síntomas” raros: no sólo mejoró su estado físico y empezaron a crecerle dientes perdidos años atrás, sino que, además, comenzó a hablar sobre abstractos conceptos que, hasta entonces, nadie le había oído mencionar.
Poco después de que el atribulado tres arroyense recibiera la visita interplanetaria, fue entrevistado por un colaborador de Siete Días: se trata de Pedro Romaniuk —-especialista en esos fenómenos y director del Instituto Cosmobiofísico de Investigaciones Extraterrestres, Paranormales y Atómicas de la Argentina—, quien conversó largamente con él, lo hipnotizó, confrontó declaraciones de vecinos de la zona y elaboró el informe que se reproduce a continuación:

LA APARICION NOCTURNA
Acababan de dar las 22.30 horas; Ventura Maceiras (73) tomaba mate junto a Una pequeña fogata encendida frente a su ranchito, construido precariamente con chapas y maderas. A su lado, una pequeña radio a transistores emitía música liviana, su perro husmeaba distraídamente el suelo y una gata amamantaba a su cría. De pronto, la radio comenzó a fallar: el anciano la sacudió varias veces, supuso que las pilas se habían aflojado. Sin embargo, el aparato no se compuso, y optó por apagarla.
"Entonces escuché un zumbido muy raro —relata—, como el que hace un enjambre de abejas enfurecidas, pero mucho más fuerte. Cuando me di cuenta de que venía de arriba levanté los ojos y vi como una luz que se iba haciendo cada vez más intensa. En el medio de ese resplandor había una cosa enorme, de forma muy clara”. De los cálculos realizados por Maceiras se deduce que el objeto no tendría menos de 20 ó 25 metros de diámetro. El hombre lo observó casi encima suyo, mientras la nave permanecía suspendida sobre un cercano monte de eucaliptos. Emitía chispas por unos tubos que sobresalían de la parte inferior; a su alrededor, un gigantesco aro luminoso giraba continuamente.
“La cosa tenía un color entre el anaranjado y el rojo oscuro —continúa—; en la parte de arriba, justo en el medio, se veía una cabina, media redonda y con mucha luz, rodeada con grandes ventanillas. Adentro vi a una persona, vestida con un traje gris oscuro que parecía hecho con un montón de rodillos”. Según recuerda VM, la cabeza del piloto estaba cubierta con una escafandra transparente, que dejaba ver un rostro de penetrantes ojos rasgados, en el que la boca era apenas una línea muy fina.
“En ese momento salieron del plato volador unos chorros de chispas, y la cosa se inclinó; por eso pude ver mejor adentro de la cabina. Había otra persona más y, atrás de ellas, un banderín azul y dorado, con un caballito de mar que tenía una coronita y, al lado, varias letras muy raras”. Según dice, casi de inmediato partió de la nave un intensísimo rayo de luz que encegueció al testigo y le obligó a bajar la vista. Luego el zumbido se intensificó notablemente, la luz desapareció y la máquina se puso en marcha hacia el Noroeste, donde se encuentra el camino principal y donde también existen cables de alta tensión. En el aire quedó flotando un fuerte olor a azufre, que desapareció a los pocos segundos.

GAUCHO CON DIENTES NUEVOS
"Cuando vi al hombre que estaba adentro de la máquina no tuve nada de miedo —asegura Maceiras—; al contrario, lo saludé y le grité que bajara a tomarse unos mates conmigo. Siempre que un desconocido llega a mi casa lo invito, porque así me han enseñado”. Si bien VM asegura no haber experimentado susto, la reacción de su gata no se hizo esperar: emitió un agudo chillido, abandonó a sus cachorros y se alejó velozmente del lugar: recién se la pudo encontrar al cabo de 45 días, con el lomo cubierto de singulares quemaduras. Los gatitos y el perro, en cambio, no sufrieron daño alguno.
“Mientras ese enorme plato se quedaba parado en el aire —relata— sentí en las piernas como un hormigueo, que me duró un par de días. Pero dos o tres horas después de que el aparato se fue, me vino un dolor de cabeza muy fuerte, que no se me calmó ni con una docena de aspirinas”. Maceiras padeció luego otros desequilibrios: náuseas, caída anormal del cabello y unos extraños puntos rojos en la nuca. Pero no fueron esas las únicas consecuencias del contacto: los eucaliptos sobre los que se mantuvo suspendida la máquina pueden verse sorprendentemente chamuscados; además, ese mismo día aparecieron en un riacho cercano numerosos bagres muertos que adquirieron un caprichoso color rojizo.
Pero lo más insólito ocurrió días más tarde: sorpresivamente, don Ventura sintió que en la encía superior, bastante despoblada, comenzaban a cortar nuevos dientes. No tardaron mucho en aparecer cuatro nuevas piezas dentarias: dos caninos y dos molares. Además, sorpresivamente, Maceiras —¡hasta entonces semianalfabeto y dueño de muy poca información— empezó a utilizar con solvencia conceptos filosóficos, teológicos y astronómicos. ¡Entre otras habilidades, ahora es capaz de resolver cálculos matemáticos decididamente complicados. También asombran sus nuevas aptitudes artísticas: pasa su tiempo libre esculpiendo, en una roca, la imagen de la nave espacial que vio.
Los primeros en sorprenderse ante la nueva personalidad de VM fueron sus vecinos: varios de ellos, que fueron interrogados, aseguraron que su manera de hablar había sido siempre la que puede esperarse de una persona cuya educación no pasó de rudimentaria. El autor del presente informe sometió al peón a una sesión de hipnosis profunda: en ese estado, el paisano no incurrió en contradicción alguna en su relato y, por el contrario, recordó nuevos detalles que complementaban, coherentemente, sus anteriores descripciones. Resulta difícil, en realidad, encontrar aspectos que permitan sospechar que toda la historia de Maceiras es puro desvarío.
Además, otra modificación, más sutil, puede comprobarse en su temperamento: hasta el momento de su experiencia había sido un hombre reservado, parco y poco afecto a rodearse de gente. Pero desde que fue tocado por la misteriosa luz del ovni comenzó a mantener largas charlas con quienes viven cerca de su casa, a los que llama, invariablemente, “hermanos”; abunda en referencias a futuros cataclismos y propone cultivar la paz y la tolerancia. Cuando se le pregunta si su nuevo misticismo tiene algo que ver con los seres extraterrestres, se limita a mirar al cielo. Enigmáticamente, sonríe.

Pie de foto
Con una tapa de olla, Maceiras explica los movimientos del plato volador, dibujado en el centro según sus descripciones. Los símbolos que asegura haber visto. Frente a su rancho, con el autor del informe y una vecina.
Revista Siete Días Ilustrados
16.05.1975



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