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Una empresa cinematográfica de gente joven
CAPITALISTA, DIRECTOR Y ARGUMENTISTA NO PASAN DE LOS TREINTA AÑOS
"LA fuga”, una de las últimas expresiones de nuestra cinematografía
nacional, destaca, además del éxito elocuente en que se ha
constituido, un aspecto que puede ser definitivo para las filmaciones
criollas: ritmo de gente joven, optimismo saludable, plena sensación
de vida.
Esa impresión, recogida en el lienzo del Monumental, mientras se
exhibía la película, pudimos refirmarla, pocos días después, al
conocer más íntimamente Pampa Film, su empresa productora.
Ninguno de sus hombres, dirigentes, capitalista, director y
argumentista, ha pasado aun los 30 años. Es que Pampa Film nació al
conjuro de una inquietud común y bajo los auspicios de un optimismo
contagioso. Alfredo G. Volpe, de 28 años, un muchacho flamante de
emociones porteñas, creyó en la cinematografía, tuvo la intuición de
su futuro y logró interesar a quien podía dar formas a la empresa. Y
un buen día esbozó su proyecto al Sr. Olegario Ferrando, 30 años,
quien aportó una suma enorme, por la sola confianza que lograra
inspirarle la lectura del argumento. “La fuga" estaba ya en potencia.
Faltaba un director que fuera como sus otros colaboradores: joven,
apasionado, una voluntad entregada a la causa común. Y en la revista
de todos los valores disponibles, el nombre de Luis Sawlasky surgió
nítidamente.¿Que había equivocado el camino en otras películas suyas?
Tenía, en cambio, la fuerza imaginativa necesaria. Había bebido en
Hollywood, al lado de todos los grandes del cine, la técnica de la
filmación.
Y Pampa Film se constituyó en una promesa fresca de juventud que
concertó después, con “La fuga", una realidad admirable.
UN HOMBRE CONFORME DE SU OBRA
En él se varió una línea inmutable: la del propio no conformismo.
Alfredo G, Volpe, autor del libreto que ha dado argumento a la
película, porque no puede adoptar poses, se declara conforme con lo
hecho. Tiene la íntima alegría del éxito cuando conversa, en rueda de
amigos, de “La fuga”. Y cuando queremos desviar hacia el reportaje
nuestra conversación, indica otro nombre, monopolizando el mérito.
—Luis Sawlasky, director del film, es acreedor al noventa por ciento
de su triunfo. Reúne él todo lo que necesita tener un buen director.
Pasión por la cinematografía, admirable concepción de la escena, un
detallismo sorprendente y magnífico. Busquen por su lado la
explicación de lo que resultó “La fuga”, y encontrarán motivo
excelente para una nota.
Después, por sobre su modestia, este muchacho provinciano, que ha
hecho periodismo en todas las redacciones pobres, lírico de su
profesión, se anima hablando de la obra y señala su visión del cine:
—Un argumentista da al director los elementos que éste jugará en el
film. Si después mancomunar esfuerzos, si realizan una tarea común de
colaboración, el éxito debe ser positivo y amplio. En nosotros se ha
cumplido ese aspecto. Llegamos hasta los estudios, por otra parte,
ansiosos de renovaciones.
Personalmente, me disgustaba el cine nacional, chato, frío, porque
creí siempre que, dentro de una aceptable condición técnica, podía
brindarse humanidad a sus personajes. Más vida a la rigidez invariable
de sus intérpretes. Y nuestro mejor éxito, lo ha dicho así la critica.
es haber dado calor humano a cada una de las criaturas del libreto. El
tema, sencillo de por sí, tomado del bajo fondo le la ciudad para
transportarlo a la plenitud de la vida campesina de inmediato, se
prestaba indudablemente a que así fuera. Nuestra intención inicial
quiso que el publico viera “n la película un algo de honestidad, una
etapa de superación. Por ese lado nos encontramos con nuestras mejores
posibilidades, como el cine se encontrará a sí mismo —el cine
nacional, por supuesto— en la humanización de sus motivos
arguméntales.
HAY QUE DIVORCIAR EL CINE DEL TEATRO
"En el cinematógrafo —continúa después Volpe amablemente, sin dar
importancia a lo hecho— hay leyes fijas ineludibles. Lo fundamental,
para el éxito de las producciones nacionales, es que huyan del teatro,
para ser absolutamente cine y nada más que cine. Después, será
necesario salirse de lo chabacano, hacia aspectos distintos, más
ideales. Eso es lo que ha sido La fuga”. Y eso es la columna vertebral
de la futura labor de Pampa Film” Ya estamos filmando la segunda
película, Bohemia , también dirigida por Sawlasky, sobre un argumento
que me pertenece, con Tita Merello y Santiago Arrieta como primeras
figuras.
Serán ellas —agreguemos nosotros— otros tantos éxitos. Triunfos de
juventud, en esta era en que el cine nacional vive y se agita al ritmo
de infinitas voluntades. Que no encuentran mejor expresión, digámoslo
también, que en esta entidad de gente joven “Pampa Film”, un intento
de dignificación dentro de nuestra cinematografía, que el público ha
recibido calurosamente.
Radiolandia
14/08/1937
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