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El nuevo récord del Clio

Este año la ofensiva argentina para conquistar nuevos Clios superó la barrera de las 300 inscripciones. Los tres premios y las 37 menciones de finalistas logrados en 1980 fueron un verdadero acicate para agencias y compañías productoras, que mandaron sus mejores avisos de televisión, cine, gráfica, radio y packaging a Nueva York, entre diciembre y enero. Los envíos dejaron largamente atrás a las 148 piezas anotadas en 1979 y también a las 282 de 1980, el récord anterior. El total de inscriptos llegó esta vez a 305. Casi cincuenta empresas despacharon al mayor festival de publicidad del mundo 99 películas de cine y televisión, 166 avisos de gráfica, 23 piezas para radio y 17 diseños de packaging. La inscripción cerró el 31 de enero y una vez concluido el proceso de evaluación, que ya comenzó, la atención se concentrará en mayo en Amsterdam, donde los Oscar de la publicidad encontrarán a sus dueños.

El año pasado la Argentina logró su segundo lugar en el Salón de la Fama del Clio, al conquistar el privilegio una recordada película producida para la pick-up Ford: "Hércules". El primero, sin embargo, no fue menos merecido; el corto de bien público de Crespi, "Contaminación", derrotó a sus adversarios en 1979 y se convirtió además en el único Clio alcanzado por el país en esa temporada. Pero si estas distinciones mostraron el nivel de calidad alcanzado por la publicidad local, también hablaron de él los 15 premios ganados desde 1969 y las casi doscientas menciones de finalistas por avisos que llegaron a los últimos tramos del certamen.
De los 305 envíos de 1981, sólo uno de ellos apunta a conseguir otro puesto entre los clásicos. El aspirante, curiosamente, es otra película realizada para una pick-up. Se trata de "Hoja de ruta", filmada para Chevrolet por Horacio Casares con aquel baqueano que decía conocer el camino como protagonista; la pieza fue elegida finalista en 1976. A pesar de ello puede haber más posibilidades, ya que el festival se reserva el derecho de inscribir a todas las películas, encuadradas en la categoría, que a su criterio deben competir; esto es, aquellas que hayan obtenido un Clio o una mención de finalista por lo menos cinco años antes, o sea en 1976. De esta manera, involuntaria, llegó al Salón de la Fama "Contaminación".
Otras novedades de este año fueron los altos números de inscripciones en gráfica, radio y cine-televisión. La gráfica, con 166 piezas despachadas, mantuvo el nivel récord de 1980, en una nueva demostración de la importancia que tienen en el Clio los avisos de diarios y revistas. En radio van a competir esta vez 14 jingles más que la temporada pasada, lo que eleva el total a 23 y supone un crecimiento del 140 por ciento; allí estarán, entre otras, creaciones de Jacko Zeller y Miguel Loubet, así como composiciones enviadas por las agencias Casares/Grey, Colonnese, Lautrec, Martínez Vadé, Ricardo De Lúca y Solanas.
De los músicos, Jacko Zeller fue quien más jingles mandó: siete; Miguel Loubet inscribió tres. Los siete de Zeller son los de Frigor, Livianitas, Matarazzo, Martini, Nobleza Gaucha, Panettone y Sunlinght; los de Loubet son los que realizó para Resero, Volkswagen y Ginebra Bols. Como siempre, radio será una categoría difícil para los argentinos que compitan, obligados como están a enfrentarse a las producciones de otros países que presentan verdaderos avisos para radio, con diálogos, efectos especiales, humor y comentarios musicales.
Televisión y cine, mientras tanto, disputarán la supremacía con las mejores producciones de Europa, Asia y América. Las inscripciones de 1981 superaron en un 29 por ciento a las del año pasado, con lo cual se afirman las esperanzas de repetir la buena actuación de la temporada anterior. El triunfo es la meta que se fijaron las 27 agencias y productoras que competirán para tratar de emular el éxito de “Viaje al interior del motor" (YPF, Lautrec, Télam, Horacio Casares) y de "Retratos" (Chiclet's Adams, J. Walter Thompson, Equipo Creativo), que ganaron el Clio en 1980. El rubro que más inscripciones registró fue el de Bebidas, con 17, seguido de cerca por los de Alimentos y Artículos para el Hogar, con 13 y 12. Equipos para el Hogar acumuló 8, Cosméticos y Cigarrillos y Tabacos 7 cada uno y Medios ocupó el séptimo puesto, con 6.
Como todos los años, varias de las piezas de gráfica fueron escogidas entre las preparadas por las agencias para la campaña de bien público organizada por MERCADO. En esta ocasión se someterán al veredicto de los jurados dos de la serie "Buenos Aires cumple 400 años. Regálele un aviso"; se trata de las que diseñaron David Ratto y Verdino/Straschnoy. Pero en esta categoría también pueden computarse las que tuvieron a la misma publicidad como producto: Colonnese y Asociados presentó la película y el aviso de gráfica con los que los publicitarios festejaron el Día de la Publicidad; "Publicidad, una profesión de países libres", fue su slogan.
A la cabeza de las agencias que despacharon mensajes en los que hablaron de sus servicios o, incluso, del propio Clio, se anotó Lautrec; sus directivos enviaron dos a Nueva York, uno de ellos realizado en colaboración con YPF y publicado en una doble página enfrentada en el programa del Clio 80. "La otra mitad es del cliente", decía la parte que firmaba la agencia; "Lo que falta lo aporta la comunicación", respondía la empresa desde el otro lado. Ambas aludían, claro, a la comunión que tiene que existir entre publicitarios y anunciantes para lograr avisos eficaces; una fórmula que Lautrec e YPF aplicaron entonces para ganar un Clio con "Viaje al interior del motor". Otras agencias que mandaron piezas que las publicitaban fueron Gabriel Dreyfus y Asociados, que mandó una película y un diseño de gráfica, Lenguaje, Vincit y Tres y Uno; las tres últimas sólo competirán en gráfica.
El Estado, por su parte, sumó su esfuerzo en la búsqueda de nuevos Clio con tres películas y dos piezas de gráfica; todo un récord. Las películas son "Piso", de Manliba, y "Alimentos para el mundo", de la Secretaría de Agricultura, ambas producidas por Horacio Casares, y la que publicitó al Censo 80, creación de Ortiz, Scopesi. Los dos avisos pertenecen a Agua y Energía y la Policía Federal, y fueron inscriptos por las agencias Werenkraut y Posse Molina.
Pero si los avisos de bien público y los de las empresas y organismos del Estado le dan al Clio una amplitud reservada tan sólo para los grandes festivales, no hacen menos por ello las piezas institucionales. Y muchas de las que fueron inscriptas en este año, además, enfrentan el desafío con la ventaja que supone haber recibido antes el reconocimiento de los publicitarios argentinos: cinco de las creaciones que compiten en 1981 por el Clio resultaron ganadoras en sus categorías en el certamen organizado por El Cronista Comercial.
El privilegio lo tienen los avisos de gráfica "Un nuevo motivo para seguir eligiendo Dodge", de Volkswagen-David Ratto; "La Argentina aporta las proteínas que el mundo necesita para crecer", del Banco del Oeste-Verdino/Straschnoy; "Agip Gas, servicio y peso exacto”, de Agip-Rainuzzo Propaganda, y "La fuente de energía de esta década", de Agua y Energía Eléctrica-Werenkraut. El quinto de los elegí-
dos es una película, "Huevo”, que David Ratto y Encuadre Color realizaron para publicitar el aporte de Siemens a la electromedicina.
En packaging, una categoría incluida en 1976 en el Clio, el interés de los publicitarios y las empresas argentinas se mantuvo alto, a pesar de haberse inscripto 3 diseños menos que en 1980. El total de envíos llegó a 17, de los cuales 15 pertenecen a envases de alimentos y 2 a producciones pensadas para bebidas; los despachantes fueron el estudio López/Romero, la agencia Personha y el Frigorífico Antártico, que por primera vez va a competir en el Clio. López/Romero cifró sus esperanzas en las tres líneas que diseñó para los helados, las pizzas y las mousse de Royal; el Frigorífico Antártico anotó los envases de cinco de sus productos elaborados a base de carne o de pescado, y Personha se decidió por dos envases hechos para la soda Callera.
Aerolíneas, alimentos, artículos para el hogar, neumáticos, vestimentas, golosinas, gaseosas, vinos, pinturas, computadoras, cosméticos, cervezas, equipos para oficinas, joyas, agencias de publicidad, empresas del Estado, medios de comunicación, automóviles, equipos industriales, cigarrillos; avisos para todos los productos y de todas las categorías terminan cada año en el Clio, al que ya nadie le discute el título de mayor festival publicitario del mundo. En 1980 participaron en él 12.847 avisos de 40 países, que fueron calificados por un jurado que tuvo como sede a las doce capitales más importantes de Occidente; entre ellas, Buenos Aires.
Y Buenos Aires será, precisamente, en la primera semana de abril, una de las escalas que los finalistas de cine y televisión harán en su vertiginosa carrera por el Oscar de la publicidad. Los resultados recogidos durante cinco semanas en las veinte ciudades que tendrán este año el privilegio de integrar el jurado serán recibidos, ordenados y clasificados al final del proceso en Nueva York, con el auxilio de las computadoras. El esfuerzo es enorme. El Clio crece año tras año y se vuelve más difícil y codiciado. Todos quieren ganarlo. Por lo pronto, el número de inscripciones coloca a la Argentina entre los animadores principales del concurso, muy cerca de Japón, Gran Bretaña y Brasil.
Para Bill Evans, presidente del festival, el trabajo es intenso: su misión es conducir a buen puerto el arduo viaje de quienes disputan un puesto de honor en Amsterdam (ver recuadro). El año pasado, sólo 112 Clios y menciones de finalistas fueron distribuidos entre los más de 4.500 inscriptos en el certamen internacional; en la competición norteamericana, 168 estatuillas y diplomas premiaron a los mejores entre casi 8.500 piezas que intentaron llegar a los tramos finales. "Tenemos la certeza —asegura Evans— que el programa del Clio ofrece el más completo y seguro trabajo de calificación al que puede aspirar una competición de sus características. El extenso panel de calificadas personalidades de la publicidad mundial que integran el jurado, es uno de los logros más notables alcanzados por el festival." Evans estima que más de 1.600 creativos y hombres de publicidad de primer nivel juzgarán a los finalistas en 1981.
Y este es, a su juicio, uno de los secretos del éxito del Clio, tras 22 temporadas de permanente vigencia. "Al contar con verdaderos profesionales de la publicidad como jurados —dice— tenemos la seguridad de que todos hagan su trabajo pensando en la excelencia creativa y no en arte abstracto."
La Argentina lleva ganados quince Clios y dos Classic, toda una hazaña si se piensa que ha participado en el festival recién a partir de 1969. En 1980, incluso, el país se ubicó a la par de Canadá, Noruega y Sudáfrica, que también recibieron tres (Clios, y sólo fue superado por Gran Bretaña, a la que todos consideran la mayor usina creativa de Europa, que recibió cinco. Atrás quedaron Australia, Brasil y Nueva Zelandia, que debieron conformarse con una sola estatuilla para sus vitrinas.
En abril, treinta publicitarios, anunciantes y productores argentinos sumarán sus votos para elegir a los mejores avisos de la publicidad mundial, entre varios cientos de finalistas. Y es posible que entonces aparezcan allí las primeras piezas que buscarán nuevos premios para el país y el aplauso de otros continentes. La esperanza, como siempre, tiene el respaldo que le otorga el esfuerzo de profesionales que han conquistado ya el reconocimiento de sus pares. ■
Marzo 19 de 1981 - MERCADO

-recuadro en la crónica-
Cuatro días en Amsterdam
Amsterdam es, para muchos hombres de negocios, "la puerta de Europa", debido a su estratégica posición geográfica y al intenso tránsito de su aeropuerto, uno de los mayores del mundo; pero entre el 14 y el 17 de mayo próximo, Amsterdam será también la puerta del Clio, al recibir a publicitarios y anunciantes de todo el mundo que desean asistir al 1981 International Advertising Festival.
El Clio, cuya expansión internacional se aceleró en los últimos años, realizó por primera vez su premiere fuera de los Estados Unidos el año pasado; más de 400 profesionales se dieron cita en Bruselas para ver la muestra "El humor en publicidad" y asistir a la entrega de los premios. Este año, Bill Evans, titular del Clio Award, y Patrick Ferrara, responsable del área internacional, eligieron Amsterdam, la ciudad de los canales, las flores y los museos.
Las reuniones se realizarán en el Amsterdam Hilton Hotel, ubicado al borde del pintoresco Nooder Amstel Canal, a pocos pasos del lugar de partida de las lanchas que recorren los canales, y muy cerca de los grandes museos, así como del Royal Palace y del Concert Hall.
El festival, en realidad, empezará el viernes 15, con la proyección de las películas finalistas de Estados Unidos y los demás países participantes; esta proyección se extenderá al sábado, y será matizada con la exhibición de los finalistas en gráfica, radio y packaging. El sábado por la noche serán anunciados los Clios, como prólogo de una velada de gala. Varios argentinos se disponen a viajar a Amsterdam para hacer esa inmersión en la publicidad mundial que propone el Clio; es de esperar que también puedan asistir a una nueva consagración de la Argentina en el mayor festival del globo.

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