|
Alexander Veterani Tandarica: rumano, mimo, payaso
y amigo de los grandes. “Mjdrrfñkrpft”
Tandarica: el mimo-fenómeno de Mesa de Noticias.
Tandarica es ese mozo mudo y borrachín que usted conoció en Las mil y
una de Sapag: personaje que trastabilla, oscila, se cae, se levanta y
sale de escena en pocos minutos, dejando a sus espaldas carcajadas
genuinas, bien ganadas. Tandarica es ese bricolagista de Mesa de
Noticias que arregla desde un enchufe hasta un escritorio, cayéndose
de la escalera sin romperse un solo hueso y musitando: "Mjdrrfñkrpft",
para acentuar apenas los destrozos trucados por Trentuno. Y, en fin.
Alexander Veterani Tandarica, nacido en 1925 en Rumania y residente en
Argentina desde hace 10 años, es ese mimo maravilloso, súbitamente
convertido en boom de la tevé local. "Yo lo conocí trabajando en un
teatro de revistas junto a Carlitos Scazziota —dice Juan Carlos Mesa—
y después lo vi con Sapag. Es estupendo". Se queda corto Mesa.
Tandarica es una leyenda viviente. Pero no impondremos nuestra voz a
la del gran mimo: dado que aquí puede hablar, que lo haga de
inmediato. Fíjese que vida.
-¿Por qué eligió la mímica y no la actuación, Tandarica ?
—No me expreso bien con la palabra y decidí hacerlo con el cuerpo.
Pero quiero decir que con mi cuerpo hablo, transmito un mensaje,
¿entiende?
-Sabemos que su currículum es abundoso. . .
—Sí: trabajé en el Moulin Rouge, en el Folies Bergére. en un circo
suizo financiado por Chaplin. en el Tihany. De chico me enviaron a
estudiar a la escuela de circos de Moscú y llegué a actuar para el
mismísimo Stalin. Egresé como regisseur circense cuando el gran clown
Popov estaba en su apogeo. Hice 60 cortometrajes en Rumania y anduve
de gira por África, Europa y Sudamérica. Acaban de contratarme para ir
a un casino de Las Vegas. Pienso quedarme 6 meses y volver a la
Argentina, país que me gustó tanto cuando vine que me casé por segunda
vez con una criolla: María Teresa.
-¿Y su anterior mujer?
—Quería vivir en Suiza y no en la Argentina, así que me abandonó y yo
volví a casarme aquí. Me gustan los argentinos: sus modos, sus gestos.
. .
-¿Le gusta más la tevé que el circo?
—El olor del circo me desagrada, créalo. Claro que no reniego de él.
-¿No ha recibido ofertas para tener su propio programa?
—Sí: de ATC y de Alejandro Romay en Canal 9. Pero son sólo ofertas.
-Ese bigotito chaplinesco, ¿tiene algo que ver con Charlotte?
—Es para darle carácter a mi personaje, nada más. En cuanto a Chaplin,
él me ayudó mucho durante mis primeros tiempos en Suiza. Además de ser
uno de los financistas del circo donde yo actuaba, se encargaba él
mismo de la alimentación de los animales. ¡Qué personaje! Cuando ya
estaba postrado en la silla de ruedas, le gustaba ver sus películas.
Yo no podía sentir más que agradecimiento y cariño por él, así que iba
a su casa y hacía de proyectorista. Chaplin no hablaba, pero se
emocionaba.
-Su estilo mímico no se parece al de Marcel Marceau. ¿Qué opina de él?
—Trabajamos juntos en el Folies Bergére. Usa toda la cara blanca, una
máscara estupenda para lo suyo. Es un tipo singularmente bueno,
además.
-¿Se ríen de igual modo los públicos que lo han visto actuar,
Tandarica?
—Todos me reciben igual, créalo. El secreto esta en mi cuerpo: él les
dice todo lo que hace falta para reírse. Siento que la gente me
entiende.
-¿No extraña Rumania. Suiza. Europa?
—En Rumania no me queda nada. Mis padres han muerto y yo soy hijo
único. Piense lo que habrá significado para ellos, actores que no
estudiaron, desprenderse de su único hijo en aras del estudio. En
Suiza, con mi ex mujer, tengo una hija de 12 años que estudia cine.
Otra hija mía, de 28 años, casada, vive en México. Tengo dos nietos, y
pienso visitarlos.
-¿Usted estaba en Europa cuando la guerra, verdad?
—Sí, pero no me gusta hablar sobre la guerra. Yo era chico, pero el
servicio militar era obligatorio. Tenía 20 años y todo fue feo, muy
triste, ¿sabe? Fui segundo piloto y también actué un poco para las
tropas.
-¿qué tipo de show haría de concretarse algo con ATC o Canal 9?
—Un show de mimos, claro; pero abriendo más el espectro de
posibilidades. Ahora estoy haciendo gags y bromas para chicos,
digamos, pero me encantaría hacer humor para adultos. Nada picante:
fino, apoyado en el gag visual y para grandes y chicos. La idea
básica: un pobre ayudante de pista de un gran circo que debe
reemplazar a quien falta, y que fracasa siempre. O no.
La entrevista ha terminado. Tandarica trepa por una escalera, resbala
allá arriba y cae sobre una tabla que se parte en dos, mientras algo
explota. El director de cámaras grita: "¿Corten!”, y un fuerte aplauso
inunda el set de televisión. Pero aún no es el público, sino sus
compañeros de Mesa de Noticias, los técnicos y SOMOS, como niños
extasiados ante la magia eterna del clown.
Raúl García Luna
Informe: Wálter Sequeira.
Revista Somos
31.05.1985
|