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La televisión en pie de guerra
En una puja multimillonaria franceses y norteamericanos pugnan por
implantar sus sistemas de TV color en la Argentina.
El Estado proyecta desprenderse de Canal 7 y emitir el color por una
nueva televisora: Canal 4.
Sin que usted lo sepa, estimado lector, y mientras cómodamente
arrellanado en su sillón elige en el dial de su televisor el programa
en vivo o en serie de su interés, se desarrolla en el mundo una lucha
sin precedentes en la que se juega —también— el destino del mercado
argentino. Se trata de la guerra de la TV en colores, en la que dos
potencias electrónicas denominadas SECAM (francesa) y NTSC
(norteamericana) han invertido millones de dólares para que usted
pueda ver en colores los programas que hoy percibe en blanco y negro,
con una adaptación a su receptor que sólo le costará ¡250.000 pesos!
Esa batalla también se libra en nuestro país, entre bambalinas. Y
ATLANTIDA ha logrado desentrañar que en esferas de gobierno el
problema es de candente actualidad. En principio, el Estado se
desprendería del Canal 7 para sacar la televisión en colores por una
nueva televisora, el Canal 4, el único que está libre de trasmisoras
argentinas y uruguayas.
Finalmente, detrás de estos dos contendientes, los rusos han lanzado
un urticante proyecto: televisión en color y en relieve... ATLANTIDA
devela para usted los pormenores de esta inusitada guerra fría detrás
de la cual se mueven intereses millonarios.
Así empezó
Una mañana de marzo del año pasado, Viena, acunada por los valses de
Strauss. fue testigo de una importantísima reunión de expertos en
radiocomunicaciones, el
pomposo Congreso Consultivo Internacional de Radio, en el que
participaron delegados de 44 países, con el propósito de reunificar a
Europa en su especialidad, apoyando un sistema de televisión en
colores.
Los técnicos depositaron en la mesa de deliberaciones sus abultados
expedientes, que encerraban las maravillas de los tres sistemas de TV
en colores: el NTSC (National TV System Comittee) de Estados Unidos,
el SECAM (Sécuencial á Mémoire) de Francia, y el PAL (Phase
Alternative Line) de Alemania.
Las distintas soluciones del ingenio electrónico para obtener de un
canal de tele-I visión informaciones en colores se pusieron sobre el
tapete. Y se entrecruzaron agudas polémicas en torno a la legitimidad
científica, o a la viabilidad comercial, con su consiguiente dosis de
estrategia política.
Un diálogo áspero
En un momento dado, los expertos dejaron de lado sus lupas y
expedientes, ejercitando un diálogo áspero, en el que abundaron
palabrotas ininteligibles. Un delegado golpeó la mesa con el puño
jurando “que se percibían en el espectro de luminancia de SECAM
(sistema francés) los trémolos parásitos de las señales moduladas de
crominancia” (?).
La reacción no se hizo esperar y dicha afirmación originó la siguiente
respuesta de otro experto: “¡PAL (sistema alemán, variante del
norteamericano) no es más que una inyección de solución alcanforada
que reanima, pero que no cura!”
Los franceses no se quedaron atrás: “Aportamos el único procedimiento
capaz de registrar sus imágenes sobre los magnetoscopios clásicos”
(?).
“Eso es secundario”, replicaron los ingleses. Los austríacos
aplaudieron al sistema francés y votaron por el alemán...
El resultado fue el siguiente: 4 países se abstuvieron, 6 se
pronunciaron por el norteamericano (NTSC), 11 por el alemán (PAL) y 23
por el francés (SECAM).
15.000.000 de receptores para color
Una guerra fría y sorda tomó incremento a partir de esa reunión de
expertos, si bien es cierto que sus fuerzas ya se habían desplegado
mucho antes. En 1964 se vendieron 1.400.000 aparatos en los Estados
Unidos, cuya producción alcanzó 5 millones al año siguiente,
calculándose que para 1970 invadirán el mercado norteamericano 15
millones de televisores con el sistema del color. Por su parte, los
franceses ostentan ufanos su éxito del 19 de noviembre del año pasado,
cuando en los estudios de la TV española de Prado del Rey (Madrid)
transmitieron un programa de más de una hora en color con el sistema
SECAM, directamente desde París, en un itinerario que cubrió 1.500
kilómetros a través de 23 estaciones. Así llegó el color de París a
Madrid, en español y en francés, en transmisión “directa”.
Pero frente a las dos posiciones, los rusos, que no han tomado
participación todavía en la guerra fría y que adoptaron el sistema
SECAM francés para celebrar con color el 50º aniversario de la
revolución de octubre, insinuaron una posibilidad escalofriante: “La
instalación de una estación de TV color, en relieve, con procedimiento
estereoscópico a pantalla y vidrios polarizantes”. Un sistema de cuyos
resultados no hay aún pruebas concretas.
En la Argentina también
El teatro de la guerra se ha trasladado y el frente se extiende hoy
por los cuatro puntos cardinales. La Argentina no permanece ajena a
esa lucha por la primacía del mercado de la TV color. En alfombrados
salones diplomáticos y en reservados escritorios de altos ejecutivos
es posible detectar esa casi imperceptible escaramuza internacional.
“He visto en los Estados Unidos —dijo a ATLANTIDA el ingeniero Nicolás
E. Fried, jefe de la sección Ventas, Equipos de Broadcastings y
Comunicaciones, de General Electric Argentina S.A.— programas de la
NTSC trasmitidos a más de mil kilómetros de distancia de su lugar de
origen y a través de 5 millones de aparatos”.
Con respecto a las ventajas del sistema, puntualizó: “El trasmisor no
hay que cambiarlo, basta con hacer unas modificaciones al costo de 2 ó
3.000 dólares”.
Finalmente, muy sutil, expresó: “El apuro de los franceses por imponer
sus sistema es para ganar el mercado”.
Por su parte, René Anastaze, director general de la CSF Argentina SACI
(Compagnie Général de Télégraphie Sans Fils, filial de la CSF
francesa), subrayó que en el congreso de Viena, al votar la Argentina
en favor del sistema SECAM, aceptaba la instalación de una estación
experimental cuyo funcionamiento se prevé para dentro de 6 u 8 meses.
Luego de referir con entusiasmo el éxito alcanzado en la trasmisión de
París a Madrid, destacó que se realizó también una trasmisión de París
a Londres, con igual fortuna.
La primicia: el Canal 4
El doctor Angel Lapieza Elli, en su despacho del CONART (Consejo
Nacional de Radios y Televisión), habló con ATLANTIDA y dejó escapar
una inquietante noticia: “Si nosotros sacáramos la televisión en
colores por el Canal 4 (el único que está libre de trasmisoras
argentinas y uruguayas) podríamos desprendernos del Canal 7, que es
una carga demasiado pesada para el Estado.
Con respecto a los dos sistemas de color, dijo: “Los dos son
magníficos, técnicamente perfectos. Y no soy yo, sino el presidente de
la República quien debe decidir cuál es el que se ha de adoptar”.
Señaló que, a su juicio, lo más aconsejable sería llamar a los dos
grupos en pugna para que hicieran aquí sus experiencias en presencia
de una comisión de técnicos, que luego asesore al doctor Illia.
Los dos problemas básicos de la televisión argentina —el color y el
destino de Canal 7— dependen de una decisión sobre la que se cierne
una candente guerra fría de jugosos intereses.
Coincidencias y diferencias
Los expertos coinciden en las cifras de costo de los receptores para
los dos sistemas ($ 250.000.—), al igual que en el costo del equipo
trasmisor (adaptación que oscila alrededor de los 3.000 dólares) y de
las cámaras, unos 80.000 dólares más o menos. También coinciden en
aceptar que adaptar los aparatos de televisión sería tanto o más caro
que comprar el receptor para color, y que se puede, sí, captar en
blanco y negro lo que se emita en color.
Los técnicos de las dos potencias en pugna señalan otros detalles de
los sistemas SECAM y NTSC, con el mismo resultado: tres colores
básicos, el rojo, el azul y el verde (además del blanco y negro) para
ver en la pantalla chica como si fuera una película en tecnicolor.
De todas maneras, la televisión en color será una realidad en la
Argentina, aunque no en este año como algunos optimistas vaticinan. La
puesta en marcha de la televisión en color demandaría dos años como
mínimo. En cuanto al costo de los receptores, será de dos veces y
media el valor actual de un aparato en blanco y negro. O, dicho en
otros términos: dependerá del progreso científico, de la situación
económica y, como siempre, del bolsillo de cada uno. ♦
—recuadro en la crónica—
LA GUERRA INTERNA. Mientras Francia y los Estados Unidos polarizan la
atención de expertos y profanos en su competencia por la televisión en
color, una lucha no menos encarnizada libran entre nosotros los cinco
canales de la TV porteña para ganar la mayor audiencia dentro de un
radio de 130 kilómetros, que es la distancia a la que llegan sus
trasmisoras.
Un vuelco fundamental observó la televisión argentina en este año, que
pasó inadvertido para el televidente, pero que los expertos han
evaluado con inquietud. Hasta fecha muy reciente los ejecutivos se
esmeraban por conseguir las mejores series, pero hoy rivalizan en
lograr los mejores programas en vivo.
Hay una razón: el valor del dólar. Al subir la divisa (o al bajar el
peso argentino) el costo de las series se hizo oneroso: un capítulo de
una hora de serie vale 800 dólares (160.000 pesos argentinos).
Pero no es la única. El hábil y afable Pedro Simoncini, director
general de Canal 11, señaló a ATLANTIDA: “No es sólo un problema de
costo. Cualquier gran show musical de nuestro canal cuesta más de $
160.000. Lo que ocurre es que la teleaudiencia prefiere a determinadas
horas programas en vivo”. Sea por una u otra razón, el avance de la
programación en vivo es meteórica este año. Los resultados están a la
vista.
• El Canal 7, durante el mes de abril, tuvo un 68,8 % de programas en
vivo y un 32,2 % de películas, series y filmaciones.
• El 13 alcanzó en 1965 a ocupar el 55 % de sus espacios con programas
en vivo. Ahora: 80 % en vivo y 20 % filmado.
• El 9 aumentó en un 20 % sus transmisiones en vivo del año pasado.
Actualmente son en vivo el 70 %.
• El 11, que ahora tiene un 40 % en vivo, espera llegar al 65 % a fin
de año.
Por último, el Canal 2 de La Plata sale al aire, desde su primer día
en pantalla, con un 30 % en vivo.
—pie de fotos—
-Aquí se inició una de las guerras frías más caras de la historia: la
de la TV color. El sistema francés ha acaparado hasta el momento la
mayor parte de los países europeos, imponiéndose incluso en Rusia, que
amenaza terciar ahora en esta guerra entre franceses y norteamericanos
con un sistema de TV en color y relieve. El campo de batalla se ha
extendido ahora a nuestro país.
-Rene Anastaze, representante del sistema SECAM (francés), ofrece
dejar de regalo un equipo si nuestro país adopta el sistema.
-Lapieza Elli adelantó a ATLANTIDA el proyecto estatal: pasar el Canal
7 a manos privadas e inaugurar el Canal 4 para TV color.
-Nicolás Fried, abanderado del sistema NTSC (norteamericano), replica
a Anastaze: “El apuro de los franceses es para ganar el mercado. Pero
nosotros pensamos que aún no es momento de lanzar la TV color en
Argentina”.
-Costantini (13); "Más programas educativos”.
-Simoncini (11): "Sembrar sobre bases firmes”.
-Romay (9): "Teleteatros y astros extranjeros”.
-Canal 7: Varios interventores. ¿Quién lo dirige?
-Simonetti (2): "Series nuevas y periodismo”.
Revista Atlántida
06/1966
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