Mágicas Ruinas
crónicas del siglo pasado

lindor covas

HISTORIETAS
¿Es inmortal Lindor Covas?

Un hombre invariablemente servicial, enemigo de cualquier injusticia, altivo, poco amigo de reírse y corajudo para bien del prójimo. Así define a Lindor Covas —el protagonista de la historieta homónima— Walter F. Ciocca, su afortunado autor. Veinte años de ininterrumpida aparición en las páginas del vespertino La Razón (desde el 10 de noviembre de 1954) otorgan a esta tira de sabor gauchesco un raro privilegio: ser la más longeva en el mundo, fuera de aquellas de carácter humorístico.
Los afanes tradicionalistas de Ciocca —un proyectista de arquitectura egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes— tuvieron otros memorables precedentes: Una excursión a los indios ranqueles, Juan Cuello, Hormiga Negra, Santos Vega e Hilario Leiva. Y todos ellos, unidos por una extraña fidelidad, retozaron siempre en el diario de los Peralta Ramos.

LOS GAUCHOS TAMBIEN SE ENAMORAN
A pesar de su perenne juventud —una fortuna comparable a la de Dorian Gray—, el valeroso Covas ha modificado últimamente sus hábitos de vida: su empedernida castidad se rinde ahora ante chinitas montaraces. "Es que lo sexual —explica Ciocca— irrumpe modernamente en todos los campos. Al lector le gustan esas cosas y he tenido que cambiar. Yo hubiera preferido mantenerlo limpio, sin caer en cuestiones pasajeras y secundarias como las del sexo, pero en fin... hay que adaptarse."
Precursor de una línea argentinista en la historieta, los éxitos anteriores de Ciocca revelan que el público estaba preparado para entretenerse con un pasado de chuzas, galopes y facones. Y lo confirman plenamente las casi 6 mil tiras donde, día a día, se van prolongando las hazañas de Lindor Covas. “Ya tengo el dedo mocho y el codo amoratado —confiesa Ciocca, lápiz en mano e inclinado ante la mesa de dibujo—. Sin embargo, no pienso retirarme a cuarteles de invierno.' Cuando a Lindor Covas quiera terminarlo, lo caso y sanseacabó: perdida su libertad, no podrá hacer nada. Pero estén tranquilos los lectores: el hombre ya lo dice, es un cimarrón, y los de esta playa son difíciles de enlazar."

UNA PERSONALIDAD SEDUCTORA
La constancia del público tiene para Ciocca causas fundadas: "Lindor —dice— es un personaje simpático, moralmente muy sano, ajeno a cualquier pedantería. En resumen: entra por. su manera de ser. Además —prosigue— hay gente que le gusta mucho el dibujo, por eso me esfuerzo en ambientarlo adecuadamente. Esto, lo digo sin falsa modestia, no me cuesta demasiado: es la ventaja de ser, al mismo tiempo, autor y dibujante de la historia."
Claro, esto implica para Ciocca pensar y hablar como en aquellos tiempos heroicos. Las reacciones, los gestos y las costumbres de su creaturas deben avejentarse con esa pátina que otorga el largo siglo transcurrido. Cualquier error alertaría a sus devotos. "Una vez —memora Ciocca— se me escapó un pobre de vos totalmente fuera de época: al otro día la carta de un lector se indignaba por el descuido. Y está también el caso de aquel otro que sorprendió a Cenas montando con el rebenque bajo el brazo y hacia atrás, como los jinetes de moderna escuela."

EL NACIMIENTO DEL HIJO
Cuando la inspiración lo acompaña, dos horas le bastan a Ciocca para redondear las diarias aventuras de este hijo tan querido. "En caso contrario —confiesa—, puedo perderme el día. El hilo argumental lo llevo in mente y de a poco voy desovillándolo. Es un crear sin pausas: cada tres cuadros debe dejarse un gancho para el día siguiente. Por suerte, creo que Dios me ha dado el privilegio de poder crear suspenso."
Lejana es la aptitud de Ciocca para estos menesteres. “Cuando chico — evoca— pasaba largas temporadas en los pagos de Areco y en mis correrías, la libreta de apuntes reemplazaba a la máquina fotográfica.
Ahora, sus ataduras con Lindor Covas lo han forzado a desechar los blocks de papel: “entré en la era de las bobinas —admite— y por suerte, en La Razón me las dan gratis.”

PANORAMA, JUNIO 13, 1974

 

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